No solo el presidente Gustavo Petro quedó en el centro de las críticas por la crisis diplomática con Israel. También le pasó cuenta de cobro al canciller Álvaro Leyva, quien a pesar de ser el jefe de la diplomacia colombiana, prefirió fungir de escudero del mandatario y se mostró desacertado y titubeante frente a las tensiones con el gobierno israelí por el conflicto en Gaza.
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Esta situación quedó en evidencia con salidas en falso como la que tuvo la Cancillería colombiana al eliminar y bajarle el tono a un comunicado que rechazaba los atentados de Hamás. Además, él mismo quedó mal parado al exigirle al embajador israelí, Gali Dagan, que respetara a Petro y se fuera del país, para luego reversar y asegurar que no lo expulsó.
Este ambiente de crisis se generó en un momento en el que ha sonado la posibilidad de que Leyva sea relevado de su cargo y como respuesta se citó a una reunión urgente este miércoles en la Casa de Nariño entre él, el presidente y el embajador de Colombia en Washington, Luis Gilberto Murillo.
A Leyva se le ha visto ‘patinando’ en el cumplimiento de sus funciones en ese contexto de crisis diplomática, pero no se trata de su primera polémica en poco más de un año en el cargo. Sobre él pesan cuestionamientos por el desacertado manejo de los nombramientos diplomáticos, su papel en el escándalo de Armando Benedetti, su desatención al control político del Congreso y su defensa internacional de ‘Jesús Santrich’ e ‘Iván Márquez’.
Godo, pero se tira a la izquierda
Leyva no es un político del montón, pues se trata de un reconocido abogado y economista de 80 años de edad –50 de ellos en cargos públicos– que tiene raíces conservadoras y oligarcas, y que ha sido cuestionado a lo largo de los años por su aparente cercanía con jefes de las extintas Farc como Manuel Marulanda, alias Tirofijo.
En su extensa hoja de vida se destaca que ha sido concejal de Bogotá, diputado de Cundinamarca, congresista, ministro de Minas y Energía, miembro de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, secretario privado de la Presidencia y ahora canciller. Además, ha saltado por diferentes gobiernos como los de Misael Pastrana, Belisario Betancur y ahora el de Gustavo Petro.
Además, ha participado en diversos procesos de paz que se han adelantado en Colombia. Él mismo se lo afirmó a EL COLOMBIANO en una entrevista en 2006, cuando quería pelearle la Presidencia a Álvaro Uribe Vélez. “No hay ni un solo proceso, incluyendo el del M-19, que no haya tenido la mano anticipada de Álvaro Leyva, pero ninguno fue manejado por mí. Todo lo contrario, se buscaba la manera de que no hiciera presencia”, señaló Leyva 17 años atrás.
Ese papel en los procesos de paz fue precisamente el que le permitió hacer parte del primer gobierno de izquierda en la historia reciente de Colombia, el de Petro, quien incluso lo anunció como el primer nombramiento de su gabinete ministerial. Y además de funciones diplomáticas, el mandatario le ordenó promocionar y defender la paz total en el escenario internacional.
“Álvaro Leyva será nuestro ministro de Relaciones Exteriores. Será una Cancillería de la paz. Colombia aportará al mundo todo su esfuerzo para superar la crisis climática, y del mundo esperamos todo el esfuerzo para superar nuestra violencia endémica”, aseguró Petro en junio de 2022.
Gestión rodeada de críticas
En junio este diario conoció que en los pasillos del Palacio de San Carlos había un ambiente de incertidumbre debido a que se volvió común que Leyva se ausentara y no hablara con sus subalternos para delegarle su poder al secretario general de la Cancillería, José Antonio Salazar, considerado como su mano derecha.
Entre las críticas hechas al canciller estaba su desconocimiento y desinterés en materia de relaciones exteriores y su falta de liderazgo, reflejados en que la Cancillería hoy no tiene definido un enfoque de trabajo, ya que mezcla los temas de paz, lucha antidrogas y cambio climático.
“El canciller no suele recurrir al mecanismo de comité directivo. Cuando no está por fuera, que es algo muy común, prefiere citar por grupos o hablar de tú a tú y se guía especialmente por lo que le diga su equipo de asesores de confianza. Es evidente que se trata de un jefe ausente y eso ha afectado las agendas de la Cancillería”, dijo una alta fuente que pidió no revelar su identidad.
Y esa falta de rumbo y de liderazgo le cobró factura a Leyva en la crisis que el presidente desató con el gobierno israelí. Esto quedó claro después de que Petro lanzó una oleada de polémicas opiniones en publicaciones en su cuenta en X (antes Twitter) para defender a Palestina y cuestionar a Israel pasándose por la faja a la figura del canciller.
“No será como jarto para Leyva, un señor con una biografía robusta, que de Presidencia le tumban contrataciones (la de los pasaportes), le borran los comunicados y las riendas del manejo de la actual crisis mundial se desplazan del Palacio de San Carlos a la Casa de Nariño. Claro que donde manda capitán.... Al menos háganlo de manera discreta”, cuestionó el senador Humberto de la Calle.
Para el profesor en Relaciones Internacionales, Benjamín Herrera Chaves, esta fricción con Israel dejó en evidencia que Petro pasó por encima de su canciller y no escuchó a sus asesores. “El presidente no debe reaccionar en caliente pasando por encima del canciller y sus asesores. Eso demuestra que no tiene en cuenta los elementos sobre los cuales se basa la relación de los dos países”, dijo el académico.
Este diario también consultó a excancilleres sobre el desempeño de Leyva, pero estos decidieron no pronunciarse y se limitaron al comunicado conjunto que publicaron la semana pasada criticando la postura de Petro y la Cancillería frente al conflicto en Gaza.
“Los mensajes del presidente y de la Cancillería se separan de manera radical de la tradición de nuestro país por el respeto al derecho internacional y al multilateralismo”, dice la carta firmada por Noemí Sanín, Rodrigo Pardo, María Ema Mejía, Camilo Reyes, Fernando Araújo, María Ángela Holguín, Marta Lucía Ramírez, entre otros.
Este diario conoció que tras esas salidas en falso y el choque con el embajador israelí, Leyva está intentando recomponer el camino para evitar que Israel confirme el cese de exportaciones de seguridad a Colombia, lo que según expertos pondría en riesgo la seguridad y defensa nacional.
“Fue evidente que el presidente se lo saltó, pero Leyva pidió adelantar gestiones para tratar de frenar la crisis con Israel. Se están adelantando gestiones para bajarle el tono a los pronunciamientos en X (antes Twitter) del presidente y del embajador Gali Dagan”, le dijo a este diario una fuente que pidió reserva de su identidad.
Sobre las críticas a su gestión el canciller le respondió a EL COLOMBIANO que “a los ruidos no le paro bolas”. Pero lo cierto es que ese ruido no ha sido solo por lo que ocurrió con Israel, sino además por esta serie de polémicas:
Nombramientos diplomáticos sin meritocracia
Pese a que Petro prometió en campaña que priorizaría los nombramientos de carrera sobre los políticos en cargos diplomáticos, no fue así. Leyva no lo impidió y, en su lugar, defendió los nombramientos en un debate en el Congreso.
Entre los nombramientos más polémicos están los de los políticos León Fredy Muñoz (embajador en Nicaragua), Armando Benedetti (embajador en Venezuela) y Roy Barreras (embajador en Reino Unido); el asesor de comunicaciones de Petro que corrió la línea ética, Sebastián Guanumen (cónsul en Chile), o por los cuestionamientos a Álvaro Moisés Ninco Daza, embajador en México, entre otros.
Los sindicatos de la Cancillería instauraron 36 demandas para tratar de tumbar estos nombramientos, alegando que no cumplirían con los requisitos exigidos por ley.
No supo manejar el escándalo de Benedetti
El papel que tuvo el canciller frente al escándalo que salpicó al exembajador en Venezuela, por los audios en los que habló sobre el movimiento irregular de dineros para la campaña de Petro, fue cuestionado porque aseguró que a Benedetti no se le debía creer porque era un “drogadicto”.
Además, Leyva afirmó ante la prensa en ese momento, en junio pasado, que la salida de Benedetti del cargo de embajador sería tomada inmediatamente, pero al diplomático lo reafirmaron en sus funciones por más de mes y medio, pese al escándalo que lo salpicó.
Se dedicó a defender a ‘Jesús Santrich’ e ‘Iván Márquez’
Uno de los episodios más polémicos de Leyva se registró cuando solicitó ante las Naciones Unidas que se creara una comisión que investigara el presunto entrampamiento contra alias Jesús Santrich e Iván Márquez, quienes volvieron a las armas tras abandonar el Acuerdo de Paz de 2016.
El exfiscal Néstor Humberto Martínez, a quien el canciller señaló del entrampamiento, cuestionó esa solicitud y señaló a Leyva de ser una persona cercana a las Farc. Íngrid Betancourt lo respaldó: “Lo primero que uno debe pensar es que es el canciller de las Farc”, dijo Betancourt.
Le hizo el quite 9 veces a control del congreso
En la Comisión Segunda de la Cámara denunciaron en marzo pasado que Leyva se negó en nueve ocasiones a asistir a debates de control político sobre los nombramientos diplomáticos y el manejo de las relaciones exteriores del país.
“Tuvimos que citarlo a debate de moción de censura para que diera la cara en el Congreso (...) Él es un canciller ausente que prefiere dedicarse a los temas de paz”, planteó la representante Érika Sánchez, quien citó a Leyva a debate de control en varias ocasiones.
El canciller, por su parte, argumentó que no siempre podía estar presente y enviaba al vicecanciller Francisco Coy.
Prefirió callar frente a violaciones de Derechos Humanos
El 12 de agosto de 2022 Colombia se ausentó de la sesión de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en la que se votaría una resolución para condenar violaciones de Derechos Humanos del régimen de Daniel Ortega en Nicaragua.
En un primer momento la Cancillería defendió que el embajador ante la OEA, Luis Ernesto Vargas, no se había posesionado, pero luego en respuesta a un derecho de petición de Noticias Caracol se conoció que la decisión de ausentarse de esa sesión fue deliberada.