A raíz de las fuertes lluvias que han caído en los últimos días en el departamento de Antioquia, según el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia, Ideam, se ha presentado una saturación de humedad en los suelos, lo que daría origen a diferentes niveles de alerta para la ocurrencia de deslizamientos de tierra, en zonas de ladera y alta pendiente de Antioquia.
De acuerdo con la entidad nacional, los municipios de Alejandría, Anorí, Apartadó, Cáceres, Puerto Nare, San Carlos, San Francisco, San Luis, San Rafael, San Roque, Santo Domingo, Sonsón, Tarazá, Urrao, Valdivia y Yolombó presentan un nivel de alerta roja de que en sus territorios ocurran deslizamientos.
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De otro lado, el mismo Instituto detalló que las autoridades de Abejorral, Abriaquí, Argelia, Caracolí, Carepa, Carolina, Cañasgordas, Chigorodó, Cisneros, Cocorná, Concepción, Dabeiba, El Bagre, El Carmen De Viboral, El Santuario, Frontino, Granada, Guatapé, Gómez Plata, Ituango, La Unión, Maceo, Murindó, Mutatá, Nariño, Nechí, Necoclí, Peque, Peñol, Puerto Berrío, Puerto Triunfo, Remedios, San Pedro De Urabá, Santa Rosa De Osos, Segovia, Turbo, Uramita, Vigía Del Fuerte y Zaragoza se encuentran en un nivel de alerta naranja de que se presenten este tipo de emergencias en sus municipios.
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Y aunque es menor la incidencia, en Amalfi, Arboletes, Barbosa, Briceño, Buriticá, Caicedo, Campamento, Donmatías, Guadalupe, Guarne, La Ceja, Marinilla, Retiro, Rionegro, San Vicente Ferrer, Vegachí, Yalí y Yondó se mantiene también la alerta amarilla de que ocurran estos desastres naturales.
De otro lado, en el Valle de Aburrá, el Área Metropolitana reseñó que contrario a lo que pasa en el resto de Antioquia con las lluvias, durante septiembre se ha observado un aumento significativo en las temperaturas de la subregión. Lo que más llama la atención son las temperaturas nocturnas que han estado cerca de los 20°C y 21°C, cuando en años anteriores se encontraban en valores aproximados a 17°C.
Lina Ceballos, líder técnica de geociencias de SIATA indica que, “las temperaturas mínimas han estado aproximadamente tres grados por encima del promedio histórico. Esto ha contribuido a que la percepción general sea de un calor persistente, dado que las noches no se enfrían tanto como en años anteriores”.
No obstante, desde el Área indicaron que actualmente estamos en una etapa de transición entre la temporada seca de mitad de año y la segunda temporada de lluvias. Se prevé que las precipitaciones comiencen a intensificarse, especialmente en horas de la noche y la madrugada, impactando así las temperaturas. Se espera, que estos eventos aumenten en frecuencia y severidad durante octubre, cuando se consolide plenamente la temporada de lluvias.
Retomando el tema de los deslizamientos, desde el Ideam se brindaron unas recomendaciones para reducir el riesgo. La entidad sugirió evitar la tala y quema de árboles, identificar las áreas con amenazas de deslizamientos o derrumbes y con base en ello realizar un plan de emergencia familiar en el que se estudien rutas alternativas para una posible evacuación. El instituto también sugirió realizar acciones para evitar que el agua se filtre en el interior de las montañas. Para ello se pueden abrir zanjas y adecuar cuencas firmes que permitan el desagüe de agua adecuado.
Así mismo, la entidad sugirió que se evite la acumulación de basura o desechos en suelos, ya que esta no permite que el agua filtre por donde debe hacerlo, lo que hace que el terreno se desestabilice.