De cal y de arena, así ha sido la atención por parte de la alcaldía de la emergencia por desbordamiento de varias quebradas ocurrida en la comuna 7 el pasado 30 de noviembre, que dejó a una persona muerta, 7 heridas y 80 familias con pérdidas de muebles y enseres.
En calle 78 con carrera 87, El Diamante, donde se desbordó la quebrada La Malpaso y originó una cascada de piedras y lodo que causó daños a decenas de automóviles y buses, el panorama hoy es distinto: los vehículos circulan con normalidad y la gente sigue en sus rutinas habituales. “El día de la emergencia la alcaldía corrió a despejar la calle, a los dos días estaba lista, pero la quebrada sigue peligrosa, porque no la han intervenido y si cae un aguacero se puede repetir todo”, advierte Wálter Cárdenas, un mecánico al que la avalancha le destruyó dos carros y dos motocargueros. La quebrada requiere intervención para evitar otro desastre.
En la carrera 95 con calle 79A, la comunidad denunció que aunque llegaron volquetas, los mismos ciudadanos tuvieron que coger picos y palas para levantar el material. Este sector fue afectado por la quebrada La Quintana, a cuyas orillas siguen arrumadas toneladas de lodo y piedras. Ayer, una retroexcavadora sacaba material del afluente. A María Arenas, que perdió varios enseres, le toca caminar sobre escombros para entrar y salir de su casa. Dice que en la cuadra no tienen servicio de agua. Carlos Londoño, su vecino, reconoció que las autoridades actuaron con prontitud para ayudarlos, “pero mucha parte del trabajo lo hizo la comunidad”.
La alcaldía informó que en la atención de los damnificados entregó más de 250 kits de alimentos, también envió cuadrillas, volquetas y maquinaria para recoger el material y personal de apoyo social para brindar acompañamiento a los afectados