Los secretarios de gobierno suelen ser la mano derecha de los gobernantes locales, quienes se convierten en una suerte de vicealcaldes, pues llenan las ausencias de quienes son elegidos por elección popular. Después de la salida de Esteban Restrepo de dicho cargo en la Alcaldía de Medellín —horas después estaba pregonando por la campaña presidencial de Gustavo Petro—, este fue ocupado por María Camila Villamizar, la mujer que le habla al oído a Daniel Quintero.
Además de pertenecer al círculo de más confianza de Quintero —en el que solo habitan su esposa Diana Osorio, el exsecretario Esteban Restrepo y el asesor Diego Romero —, María Camila Villamizar se ha encargado de llamar a cuentas a más de uno en La Alpujarra. Fue ella quien citó a Johana Jaramillo cuando la echaron de la gerencia de Telemedellín; además, era ella quien enviaba las hojas de vida de personas cercanas a la administración para que el primer gerente que esta Alcaldía tuvo en EPM, Álvaro Guillermo Rendón, nombrara como bien pudiera.
Personas al interior de la Alcaldía aseguran que una de las labores de Villamizar en la Alpujarra es mantener tranquilo a Daniel Quintero; ella se encarga de que quienes están cerca sean verdaderos creyentes del proyecto. También se ocupa de calmar el delirio de persecución que crece entre los pasillos. Tanto así, que ha llegado a pedir a los directores de varias entidades descentralizadas o que la Alcaldía apoya, las hojas de vida de todos los colaboradores.
Como bien es sabido, la relación de Quintero con Villamizar viene desde que el primero era viceministro de las Tecnologías de las Información y la Comunicación (TIC). Allí, era secretaria privada del entonces ministro David Luna. “Era la operadora política, la que recibía y mandaba hojas de vida”, cuenta alguien que trabajó con ella.
Por esos años esta mujer nacida en Cúcuta se hizo famosa por su relación difícil con otros funcionarios, a quienes no dejaba pasar de la puerta de su oficina, algunos terminaron llorando después de sentirse humillados.
Villamizar es abogada de la Universidad Externado y especialista en Derecho de las Telecomunicaciones y en Derecho Comercial de la Universidad del Rosario. Su fortaleza está en las TIC, y sobre todo, dicen quienes han trabajado con ella, en crear “narrativas”, quizá una de los puntos que tienen en común los funcionarios de la Alcaldía.
Muchas veces las decisiones o anuncios que se gestan desde la Secretaría de Comunicaciones, pasan por la misma Villamizar, ella es quien aprueba después de entablar la estrategia con Quintero.
En su mismo perfil de Linkedin dice: “Directiva de dos de los más importantes gremios del sector TIC: Asociación de la Industria Celular (Asocek), hoy Asomovil, y Asociación Nacional de Medios (Asomedios)”. Pese a esa experiencia, ha sido duramente señalada por la Fundación de la Libertad de Prensa (FLIP) de atacar la libertad de prensa.
El carácter de Villamizar se ha mantenido en la Alcaldía. Trabaja a puerta cerrada y nadie tiene potestad sobre lo que hace o decide, solo el alcalde Quintero. Incluso muchos se preguntan por qué todo lo que se relaciona con ella está bajo estricto secreto, o al menos así era cuando era la Secretaria Privada del Alcalde. Y más allá de eso, en los pasillos del piso 12 se dice que es una “maltratadora”. Y que “nadie trabaja más de tres meses con ella porque es muy difícil”.
Por su despacho han pasado Juliana Colorado, secretaria de Medio Ambiente, y Santiago Bedoya, secretario de Juventud, y terminaron echando chispas, señalaron algunas fuentes. Es más, Sergio López, director del Departamento Administrativo de Planeación –quien pasó con éxito por la gerencia del metro de la 80– en su momento le habría pedido a Quintero casi con lágrimas que apartara a Villamizar de algunos proyectos “porque se los estaba tirando con su forma de tratar a la gente”.
También se le recuerda en Bogotá, por una reciente rueda de prensa que dio el Contralor General, Villamízar exigía que el alcalde Quintero estuviera en la mesa principal, pero cuando le dijeron que el protocolo no lo permitía, montó en cólera y “maltrató” a los organizadores.
Sin embargo, Quintero se ha mantenido firme con la que ahora es su secretaria de Gobierno. Algunos se preguntan por qué. La razón es que maneja al dedillo la nómina del conglomerado, está sintonizada con la manera de actuar del Alcalde y ha demostrado lealtad a toda prueba.
Villamízar ha llegado a hacer algo que ninguno de sus antecesores se ha atrevido y es pedirle a varias entidades del conglomerado la nómina de cada uno de sus funcionarios.
Además, tiene apoyo del Partido Liberal. Mucho se ha dicho que Villamizar llegó a la Alcaldía por cuenta del exministro liberal Juan Fernando Cristo, sin embargo esto no es enteramente cierto. Aunque la ahora secretaria de Gobierno sí hace parte de la alta sociedad cucuteña, quien la trajo a Medellín fue José Fernando Bautista, también cucuteño y liberal, pero mucho más hábil y sin lealtades a ningún movimiento en particular. Fue ministro de comunicaciones en el gobierno de Ernesto Samper, presidente del Banco Agrario en el gobierno de Álvaro Uribe y embajador con Juan Manuel Santos. Embajada de la cual salió producto de revelaciones sobre gestiones y correos electrónicos que cruzó con los polémicos primos Nule.
Bautista ahora vuelve a aparecer porque habría organizado reuniones entre Daniel Quintero, César Gaviria y Gustavo Petro. Este líder político de Norte de Santander está moviendo la campaña del Pacto Histórico en las regiones. Además, fue uno de los cerebros detrás de la llegada a Colombia de la empresa de telecomunicaciones WOM.
Tan metido está en la bella villa, que hace parte de la junta directiva de la Fundación Promedellín, una organización que inventó el alcalde Quintero junto a Diego Romero para agremiar algunas empresas y enfrentarse a Proantioquia; por supuesto no ha estado exenta de polémicas.
En esa medida, Villamizar se ha convertido en una funcionaria intocable en La Alpujarra.
Hay que recordar que desde hace varias semanas reposa en contra de María Camila Villamizar (y Daniel Quintero) una denuncia por abuso de autoridad y tráfico de influencias sobre EPM. En el escrito de la parte demandante, que fue conocido por EL COLOMBIANO varios meses atrás, se asegura que Villamizar era la mano dura de Quintero en EPM, la mensajera para evitar que el nombre del alcalde quedara enredado.
Se trata de varias páginas en las que el exgerente Rendón anexa pruebas de chats con los que Villamizar le imponía nombres para llevar a cargos de alta importancia en EPM y en otras filiales; además, todo parece indicar que se le ordenan algunas decisiones frente a los medios de comunicación o ante la junta directiva del conglomerado de servicios públicos. Este punto ha sido de gran polémica, pues de esta manera se habría violado la independencia corporativa de la empresa.
Por el momento, María Camila Villamizar se mantiene como la escudera fiel de Quintero, y se estaría moviendo entre el gabinete y el apoyo soterrado que se hace a la campaña de Gustavo Petro que varios veedores y hasta concejales han denunciado