Mientras que el exsenador Julián Bedoya Pulgarín renunciaba el jueves pasado a su militancia en el Partido Liberal, su hermana Andrea abandonaba el cargo de subcontralora de Antioquia. La salida de Bedoya de la colectividad roja calentó las apuestas por una posible candidatura suya a la Gobernación —justo a un año de elecciones—.
Pero la protagonista de esta historia es su hermana y el recorrido que tuvo hasta esta semana en la Contraloría departamental, donde habrían ajustado el manual de funciones en varias ocasiones para que su perfil encajara en diferentes cargos: “Ajustes tipo sastre”, rezan los hallazgos de una Auditoría General de la República.
Aunque algunos sectores concluyen que el retiro de Bedoya busca evitarle ruido a su hermano en una posible candidatura, lo cierto es que justo esta semana se conoció una Auditoría Financiera y de Gestión a la Contraloría General de Antioquia que cuestiona los tres nombramientos que tuvo al interior de la entidad. El informe —en su hallazgo número 40— habla de presuntas faltas disciplinarias debido al incumplimiento de requisitos de Bedoya para desempeñarse en los cargos de jefe de oficina asesora de planeación, directora administrativa y subcontralora.
El informe del órgano encargado de ponerle la lupa a las contralorías del país es severo: habla de dos ajustes al manual de funciones que habrían favorecido a Bedoya, directamente. Resulta que la hermana del exsenador es psicóloga de profesión, con especialización en gestión del talento humano, y esa área del conocimiento estaba por fuera de los requisitos estipulados para acceder a los cargos mencionados. Los ajustes, según el informe, bajaron los requisitos de cada una de las plazas por las que pasó.
Si bien la Contraloría alega que tiene competencia para hacer este tipo de modificaciones y que los ajustes fueron concebidos por equipos interdisciplinarios y técnicos, uno de los nombramientos de Bedoya ya cursa un proceso disciplinario en la Procuraduría.
Además de esta alerta, el informe revela un secreto a voces: que en la Contraloría no solo tendría dominio el senador conservador Carlos Andrés Trujillo, quien dio la bendición para la elección de Enedith González Hernández como contralora, sino también el ahora exliberal Bedoya.
¿Perfil de subcontralora?
El recuento que hizo la auditoría sobre el paso de Bedoya por la Contraloría comienza en 2017, cuando fue nombrada como jefe de oficina asesora de planeación, pero es pertinente comenzar por su cargo más reciente, el de subcontralora —segundo más importante en la entidad—, al cual llegó en junio pasado. Dice la auditoría que una modificación del manual de funciones de la entidad, que tuvo lugar el 26 de mayo, equiparó los requisitos para los cargos de contralor y subcontralor, “desconociendo que el de contralor tiene menos requisitos por ser un cargo provisto por un concurso de méritos, a diferencia del de subcontralor, que es de libre nombramiento y remoción, que debe tener unas competencias superiores a cualquier otro cargo”.
Hasta aquí solo hablamos de un ajuste al manual de funciones de la entidad. Lo que comienza a generar suspicacias es que Bedoya asumió como subcontralora tan solo una semana después. Afirma la auditoría: “Esto demuestra que la modificación al manual es una vez más tipo sastre, es decir, a la medida de las competencias profesionales y laborales de la señora Bedoya Pulgarín”. En esa oportunidad se hicieron ajustes en varios cargos de la planta, expresa en defensa la Contraloría. ¿Pero cuáles eran los requisitos para ser subcontralor?
Según una resolución del 7 de febrero de este año, para ocupar la plaza era necesario contar con título profesional en áreas específicas, como administración, economía, ingeniería, ciencia política o comunicaciones. El pregrado de psicología, del cual se graduó Bedoya en la Universidad San Buenaventura de Cali, no cumplía con los requisitos, pero la modificación que vino el 26 de mayo matizó las exigencias, aduciendo que no importaba el área de conocimiento del título profesional.
Por lo anterior, la Contraloría respondió ante la auditoría que el nombramiento de Bedoya conversó con el manual de funciones vigente. “Se concluye que no existe vulneración de la normativa interna de la entidad frente a la vinculación de la funcionaria en el citado cargo”, expresaron en su momento. La cuestión es que la llegada de Bedoya a la Subcontraloría no fue un hecho aislado, según la auditoría: tampoco habría cumplido con los requisitos para desempeñarse en los dos cargos que ostentó previamente.
Dudas por otros cargos
Resulta que el 16 de febrero de este año, Bedoya asumió el cargo de directora administrativa. Para la fecha, aún estaba vigente la modificación realizada el 7 de febrero al manual de funciones, en el que psicología no aparecía como una disciplina apta para esa plaza. Ello, dice la auditoría, resultó en una presunta irregularidad: “De acuerdo a lo evidenciado y verificado en los documentos soportes suministrados por la Contraloría, la funcionaria acredita el título de psicología y este perfil no se encuentra en las áreas de conocimiento establecidas en el manual de funciones”.
Ahora bien, Bedoya llegó a la Contraloría el 17 de marzo de 2017, cuando Sergio Zuluaga —quien tuvo varios líos con la justicia, incluso uno por supuesta corrupción— era contralor. Entonces, la hermana del exsenador asumió como jefe de oficina asesora de planeación. De hecho, en diciembre de 2021, aún en ese cargo, fue destacada por la Contraloría como la mejor empleada de libre nombramiento y remoción. El reconocimiento, de acuerdo con el ente de control, respondió a los valores que distinguían a Bedoya entre los demás servidores.
La condecoración riñe, sin embargo, con otro pero dado a conocer por la Auditoría General de la República. En un informe para la vigencia de 2019, el órgano sostuvo que el nombramiento de Bedoya se hizo pese a incumplir los requisitos mínimos exigidos. Cero y van tres: su perfil de psicóloga se encontraba por fuera del manual de funciones. El hallazgo, que tendría incidencia disciplinaria, terminó en la Procuraduría.
¿Historia de padrinazgos?
Es curioso que una entidad como la Contraloría se arriesgue a una seguidilla de hallazgos por la insistencia en acomodar el perfil de un funcionario. El caso de Bedoya responde, según fuentes conocedoras del tejemaneje en la entidad, al dominio burocrático que aún tiene allí el exsenador Bedoya.
Aunque en los pasillos del ente de control se habla de una supuesta cooptación burocrática por parte del senador Trujillo, también se reseña la alianza que tendría el varón conservador de Itagüí con Bedoya, quien levantó su capital político en La Estrella.
El vínculo vendría desde la primera turbulencia que registró la coalición en la Asamblea de Antioquia, que caminaba en favor del gobernador Aníbal Gaviria. Para el inicio de su mandato, Gaviria y Trujillo remaban hacia la misma orilla, según algunas fuentes, pero esa luna de miel concluyó rápido.
Luego se habría tejido el vínculo entre Trujillo y Bedoya, quienes aterrizarían juntos en el gobierno del alcalde de Medellín, Daniel Quintero, a través de cuotas. Pero este es un apartado de otro cuento. También hay quienes dicen que el poder de Bedoya en la Contraloría de Antioquia no depende únicamente de su alianza con el varón conservador; que viene desde 2012, con la contralora Luz Elena Arango.
Lo cierto es que la actual contralora González respondería al padrinazgo del senador Trujillo. A la funcionaria, que pasó de la Contraloría de Itagüí al principal órgano de control fiscal del departamento, se le relacionó con esta casa política durante su proceso de elección, que estuvo marcado por dudas y enredos judiciales.
Y hay más
La elección de González no es la única atravesada por cuestionamientos. El exsenador Bedoya afronta un proceso por presunto fraude en la obtención de su título de abogado en la Universidad de Medellín. El particular cobró relevancia luego de que se conociera que Bedoya presentó, en tiempo récord, homologaciones y pruebas finales para optar por ese título. De hecho, luego de adelantar un proceso interno, la institución universitaria decidió retirarle el cartón al exsenador. Fue una decisión de la Corte Constitucional la que revocó el acto en agosto de este año y, si bien no frenó el proceso por supuesto fraude, dijo que el centro de estudios no tenía la competencia para ese menester.
Pese a que tratamos de contactar al exsenador Bedoya para conocer su versión sobre estos hechos, no logramos obtener respuesta previo al cierre de esta edición. La Contraloría, por su parte, insistió en que los ajustes realizados al manual de funciones no favorecieron a la ex subcontralora Bedoya, quien también se desempeñó como contralora auxiliar de Medellín durante cuatro años.
Lo que queda, pese a las respuestas de la Contraloría departamental y el silencio de algunos diputados consultados, es un manto de duda sobre las capacidades de la ex subcontralora y el proceder del órgano de control. No deja de generar ruido que la renuncia de Bedoya tuviera lugar la misma semana en que se conoció el informe de la Auditoría General de la República.