Un dolor de cabeza viven los habitantes del corregimiento de San Antonio de Prado, suroccidente de Medellín, por los trancones, situación que también afecta a los residentes de la comuna 3 de Itagüí. Es por esto que las autoridades anunciaron estrategias para descongestionar la calle 36 o vía Ditaires.
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“Articulé con Federico Gutiérrez una acción permanente de agentes de tránsito entre los dos municipios, en el sector de San Gabriel, para darle velocidad a ese paso entre Itagüí y San Antonio de Prado. Estamos articulados para construir la doble calzada que permite una mejor velocidad en ambos municipios”, señaló el alcalde de Itagüí, Diego Torres.
El plan para mejorar la movilidad en este sector, por el que actualmente transitan más de 25.000 vehículos al día, consiste en la presencia de agentes de tránsito que agilicen el paso desde la glorieta Ditaires hacia La Limona, donde se forma un cuello de botella al pasar de doble calzada a solo dos carriles. También habrá contraflujos controlados en horas pico y se prevé el inicio de obras para la continuidad de la doble calzada.
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De acuerdo con Torres, se avanza en la revisión de estudios y diseños para el proyecto de la doble calzada hacia La Limona, un proyecto estratégico para ejecutar con el Área Metropolitana.
Este proyecto abarca la ampliación vial y también mejoramiento urbanístico de la calle 36 hasta la carrera 70 (barrio San Gabriel), hasta la quebrada la Limona y por las carreras 54E y 55 hasta la Institución Educativa Ángela Restrepo de San Antonio de Prado.
Según la Alcaldía de Itagüí, los estudios y diseños para este proyecto están listos desde el año pasado, “pero no habían sido aprobados por la alcaldía de Daniel Quintero”.
Los tacos eternos en San Antonio de Prado y sus zonas aledañas afectan a sus casi 160.000 habitantes que para llegar hasta el parque de Berrío se pueden demorar casi dos horas en las horas de mayor congestión, mientras que llegar a las estaciones La Estrella, Sabaneta o Itagüí del metro les está tomando hasta una hora.
Resulta que San Antonio de Prado y sus zonas vecinas hace rato dejaron de ser pueblos dentro de la urbe. Aunque todavía por allí se vean campesinos, las enormes torres habitacionales van copando el horizonte. Y esa es otra de las quejas de los habitantes, pues aunque el territorio está colapsado, a la zona siguen llegando, amparados en licencias de construcción, más proyectos urbanísticos. De hecho, sobre los ya desgastados ejes viales de Prado se cuentan por lo menos cinco construcciones que sumarían más habitantes y vehículos al corregimiento que tendrán que movilizarse y parquear por las angostas calles.