Hace dos años nadie hubiera ganado la trivia de quién sería el undécimo alcalde de Medellín elegido por voto popular. El nombre de la persona que ocupó los viceministerios de Tecnologías de la Información y de Economía Digital en el gobierno de Juan Manuel Santos no le decía mucho al electorado de la capital antioqueña.
Pero la notoriedad de Daniel Quintero Calle fue creciendo con el pasar de los meses y ya en campaña las cosas fueron a otro precio. Atacó en el embalaje final, como se dice en el argot del ciclismo, y se llevó la etapa reina. Hace ocho días, con una votación récord de 303.420 sufragios, derrotó las maquinarias y los partidos, y ganó la codiciada alcaldía con el segundo presupuesto en el país.
Su posesión, anunció, será el 1 de enero en la calle, entre la Universidad de Antioquia y Ruta N. “El objetivo es enviar un mensaje de lo que será nuestra administración: innovación y educación”.
El alcalde más joven, la mayor votación de la historia en la ciudad, surgido en un barrio de clase media y graduado de universidad pública. Parece una novela, ¿cómo ha vivido estos días después de la elección?
“Con mucha felicidad pero también con responsabilidad. Siento un claro mandato y una clara responsabilidad para atender a una Medellín que quiere un futuro diferente, que quiere empleo, en la que se resuelvan los problemas ambientales, que mire hacia adelante, que emprenda grandes proyectos de ciudad, que piense en lo social”.
Ganó una alcaldía impensada, ¿cómo derrotó a los ungidos por Uribe, Petro, Fajardo y hasta el candidato de la continuidad?
“La ciudadanía fue la que derrotó la polarización, la mentira, la rabia y el odio. Optó por una campaña honesta y transparente que, por encima de cualquier cosa, tuvo respeto, y se expresó así. A la gente en Medellín no le gusta la política convertida en ataques personales, no le gusta la política que divide y menos en su propia casa. Hicimos una política para unir a Medellín y ese es el mensaje que nos mandan los ciudadanos: no peleen y pónganse a trabajar”.
Fue una campaña sucia y desgastante por momentos, quedaron heridas abiertas. ¿Cómo quedó la ciudad que gobernará?
“Yo no reconozco enemigos ni miro hacia el pasado. Hice una campaña para unir y haré una alcaldía para unir a Medellín, no hay ninguna herida en mi corazón, lo único que tengo es deseo de unir. Aquí no hay derrotados, no hay perdedores, la que tiene que ganar es la ciudad y el alcalde es el primer servidor de todos. Verán una alcaldía tranquila, eso sí, ambiciosa, que se atreve a pensar en una Medellín que progresa, que da pasos para convertirse en capital industrial, que asume los retos de la cuarta revolución de frente, con el liderazgo que se necesita para lograr una ciudad moderna”.
El Centro Democrático tiene una paradoja en Medellín: perdió la Alcaldía con Vélez (2015) y Ramos (2019); sin embargo, aportó 431.000 votos por el No en el plebiscito y 693.000 votos por Duque en segunda vuelta en 2018. ¿Qué hizo para vencerlo?
“Renunciar al facilismo de la polarización que lleva a que la gente salga a votar con miedo. Detrás de ese facilismo electoral se esconde el desprecio de una ciudadanía que entiende que los retos de la ciudad son más complejos y no se pueden pintar con blancos y negros, sino que tienen matices que deben ser abordados. Reconocer que hay que hablar y resolver los problemas de la gente que está desesperada con el desempleo, el aire contaminado, la ineficiencia en la salud y la desigualdad”.
No la tendrá fácil en el Concejo que con la aceptación de la curul de Ramos tendrá un Centro Democrático fuerte para hacerle oposición, ¿cómo será esa relación?
“No veo mucho a qué hacerle oposición, nosotros vamos a trabajar por Medellín. ¿Quién se va a oponer a hacer de Medellín el valle del software, al metro ligero de la 80 o a que resolvamos los retos del desempleo y el medio ambiente? No veo razones para oponerse, voy a gobernar con los 21 concejales, incluido Alfredo Ramos, porque nadie se elige concejal para que le vaya mal a Medellín y tampoco lo hace un alcalde, si todos pensamos en Medellín no será ni necesario hacer una coalición”.
¿Quiénes integrarán su gabinete, más técnicos que políticos, cuándo dará nombres?
“El martes daré a conocer el comité de empalme, tiene un balance técnico y humano. Se hará un diagnóstico de cada una de las secretarías y entidades adscritas a la alcaldía. Sobre ese diagnóstico se van a elaborar perfiles y daremos nombres que se ajusten a esos perfiles”.
Dijo en el Concejo en octubre de 2018 que Hidroituango era el caso de corrupción más grande en la historia de Antioquia, ahora llega a dirigir EPM: ¿cuál será su directriz?
“Voy a empezar reuniones con diversos actores como lo prometí en campaña, actores empresariales, académicos y ciudadanos para pensar en EPM, para pensar en su futuro, en los retos que se avecinan. A Hidroituango lo vamos a sacar adelante; sin embargo, sacarlo adelante tiene que tener una responsabilidad sobre lo que pasó y sobre las decisiones que hay que tomar hacia adelante”.
¿Quién será su gerente de EPM, cuál es el perfil que busca?
“Vamos a hacer una auditoría que nos permita saber el estado actual de EPM y los retos que tiene. En función de eso se elabora un perfil técnico, en eso nos ayudará el comité de empalme, y con el perfil definido se avanzará en la escogencia de un gerente. ¿Qué quisiera yo? Pensarnos de una vez un modelo que le dé estabilidad a la gerencia y a la junta en el tiempo, pensar en cómo se toman las decisiones de escogencia y de cambio del gerente de EPM, eso incluso implica que yo mismo renuncie a la escogencia de la gerencia, pero con la garantía de que tenga estabilidad en el tiempo. Nada le hace más daño a la gerencia de EPM que su cambio cada cuatro años”.
¿Un modelo gerencial que trascienda su administración entonces?
“Ese es mi objetivo más grande en relación con el gerente de EPM”.
¿Tendrá resistencia al interior de EPM por su posición crítica con Hidroituango?
“Puede que la tenga ya, lo importante es que el gerente no la tenga”.
¿Por eso el marginarse de la escogencia del gerente?
“El alcalde es el presidente de la junta directiva, es imposible apartarse del control. Lo que vamos a hacer es sacarla adelante con el criterio técnico de sus empleados. Cuando le fui a entregar una carta a cada uno de los empleados de EPM lo que me di cuenta es que más del 80 % estaba conmigo. La resistencia que algunos asumen no es tan grande”.
En este cuatrienio la directriz con EPM fue invertir en Antioquia y apostarle al plan de expansión. Usted ha criticado los negocios en el exterior. ¿Cuál será su meta?
“Cada uno de los negocios del exterior los vamos a evaluar, no en función de cuál fue su historia sino cuál es su beneficio hacia adelante. Es posible que se haya hecho un negocio muy malo pero que sea más malo venderlo ahorita, vamos a tomar la mejor decisión para EPM, independiente de cuál es su pasado. A veces es más costoso salir de una inversión pública si el momento no es el adecuado”.
Recibiría transferencias de $7,1 billones en el cuatrienio, 45 % más que la actual alcaldía. ¿En qué se invertirá tanto dinero?
“Hay unas incertidumbres relacionadas con Hidroituango que no nos permiten confirmar esa cifra. Sería muy atrevido e irresponsable hacer cuentas alegres con cifras que tienen altos grados de incertidumbre. Vamos a llegar a revisar cuál es ese grado para no hacer gastos que no corresponden a lo que se tiene, y a no hacer proyección de inversiones sin tener claridad y certeza sobre los ingresos. Es un momento para reconocer cuáles son los escenarios que hay y tener proyección de ingresos según los escenarios. Será necesario el aporte de la Nación que ha sido mezquina con los retos de Medellín y de Antioquia y hemos terminando poniendo todos los recursos con las inversiones que hay que hacer, mientras que en otras regiones del país, incluso con mayor inversión pública per cápita, se dan recursos a manos llenas. Es hora de que la Nación haga aportes”.
¿El metro de la 80 sigue siendo su prioridad? ¿Cómo adelantará su idea de la línea subterránea entre Sabaneta y Robledo?
“En mi primera reunión con el presidente Iván Duque (el martes 29 de octubre) lo primero que hice fue pedirle los recursos, además de manifestarle que había algo de pesimismo en la ciudad por su compromiso con el metro ligero de la 80. Fue claro en expresar que no debería haber ningún pesimismo al respecto, que vamos a trabajar en los próximos meses para sacar ese proyecto adelante, que en efecto hoy no estaban disponibles los recursos pero estamos ante una nueva realidad que nos debe llevar a considerar que la Nación sí debe cofinanciar el metro ligero de la 80. Sobre la nueva línea de metro, lo primero que voy a hacer es iniciar los estudios de factibilidad”.
El helicóptero de la Policía equipado y con combustible financiado por la alcaldía es cuestionado. ¿Lo continuará?
“Con el presidente estamos evaluando algunas tecnologías que podrían superar con creces el helicóptero que funciona, pero es más poderoso si tenemos el Sky eye o una tecnología similar”.
Reconstruir el parque biblioteca España cuesta más de lo que valió. ¿Qué pasará?
“Sin mirar el pasado hay que hacerlo pensando en la comunidad de Santo Domingo que todos los días se levanta a ver una estructura que les recuerda un sueño. Por esa comunidad la vamos a sacar adelante, es posible que le cambiemos el nombre para borrar la historia de lo que fue”.
Se le han dado golpes duros a las estructuras criminales. Pero siguen. ¿Cuál será su estrategia para combatirlas?
“Sacar los niños del conflicto y esto se hace tanto con inversión social como con persecución a quienes están usando menores, están cometiendo delitos de lesa humanidad que no son excarcelables”.
Buena parte del dinero de las fotomultas sigue quedando en manos de los privados que lo operan. ¿Mantendrá el contrato?
“Vamos a revisar ese contrato de pies a cabeza, también la Secretaría de Movilidad. Hay que darle un respiro a la gente”.
¿Eso implica revaluar las fotomultas?
“Hay que revaluar las fotomultas, el costo de las infracciones de tránsito. Eso no pasa por el resorte del Municipio pero sí implica que el alcalde dé una batalla nacional para que estas se acomoden a los estándares internacionales”.
¿Cuál será su meta con las ciclorrutas?
“Vamos a construir la gran ciclorruta norte-sur, de 20 km, además vamos a evaluar la construcción de más tramos, hablamos de 80 km. Lo que no vamos a hacer es quitarles carriles a los vehículos”.
¿Tiene proyectada alguna gran obra vial?
“Puse en mi programa un listado de obras, pero todas las dejé con la opción de ser priorizadas una vez llegáramos al gobierno. Resolver lo de la 4 sur es importante, lo de la Iguaná pero no quiero generar falsas expectativas. Lo que haré es revisar con información, con data, cuáles serían las obras que más descongestionarían la ciudad. Tengo un especial interés por las obras al norte, en especial la de Palos Verdes - Santo Domingo y en Robledo”.
Bogotá cobrará $4.200.000 anuales para evitar el pico y placa, ¿lo replicará?
“Es una medida que estamos explorando acompañada de pico y placa todo el día, cada 15 días”