Enarbolando las banderas de la No Violencia y con la herencia de su hermano Guillermo Gaviria —asesinado en mayo de 2003—, Aníbal Gaviria se proclamó gobernador de Antioquia en octubre de 2004 con apenas 38 años. Se impuso por 4.190 votos a Rubén Darío Quintero, en una de las elecciones más reñidas que hayan tenido lugar por el cargo.
Ahora vuelve, 13 años después, al piso 12 de la Alpujarra a regir los destinos del departamento; esta vez, avalado por 831.646 votos, 170.367 sobre Andrés Guerra.
Dice que regresa con “la misma energía” pero con más experiencia, lograda en la Alcaldía de Medellín (2012-2015), en una precandidatura a la Presidencia y una a la Vicepresidencia. Estos son los retos, visiones y opiniones del gobernador electo.
Fue una elección cómoda, ganó con el 36 %. ¿Cómo analiza la contienda?
“Las palabras pueden ser pasión y alegría. La gente respondió en los recorridos que hicimos por los 125 municipios, con recibimientos espectaculares. Eso nos llenó de energía, aunque costó mucho esfuerzo, sudor y dedicación no solo mía sino del equipo que me acompañó”.
¿Con qué momento se queda?
“Difícil, pero digamos que en el Suroeste, creo que Valparaíso, se me acercó un joven de 22 años y me dijo que era concejal por mí, porque había participado en el programa ‘Mi bici’ para ir a la escuela. ‘Eso transformó mi vida y vi cómo el servicio público sí podía impactar a la gente, por eso ahora soy concejal’, me dijo”.
¿Se disfruta y se vive con menos intensidad este tercer triunfo electoral?
“Muchas veces me preguntan que a quién quiero más de mis cuatro hijos: no, todos son diferentes. Cada campaña es un universo igual que cada gobierno. La diversidad es nuestra gran riqueza. No podría decir que esta campaña fue mejor que la primera en la que todo era novedad y había angustia porque ganamos por 4.000 votos. Todo tiene su encanto”.
Después de 13 años regresa a regir el destino de Antioquia. En lo personal y en lo profesional, ¿qué Aníbal vuelve?
“El Aníbal que regresa es el que tiene las mismas convicciones, principios, dedicación al trabajo y con el mismo amor por Antioquia y su gente. El nuevo y el distinto es el de la experiencia, el que tiene una gobernación, una alcaldía, cinco candidaturas, incluidas dos a la vicepresidencia de Colombia. También fui exgobernador y exalcalde, uno aprende mucho de no estar en el poder y de su fragilidad”.
¿Qué retomará que le haya quedado pendiente de su primera gobernación?
“Vamos a fortalecer algunos programas que se han debilitado. La empresa Viva, por ejemplo, ha venido disminuyendo su impacto en las regiones. Vamos a fortalecer a Maná, a los programas Antioquia vive de la música, Antioquia en bici, también retomaremos proyectos de anteriores gobernadores, que creemos serán convenientes para el departamento”.
¿Habrá “vicegobernaciones”?
“La estructura de la Alcaldía de Medellín es muy grande. Es un conglomerado público que supera cualquier grupo en Colombia. De ese análisis, que no hice yo sino que realizó una serie de asesores nacionales e internacionales, con grupos empresariales y universidades, surgió este modelo para que esa estructura ayudara a ser más eficiente la labor del alcalde. Fue un gran error haber suprimido las vicealcaldías. La ineficiencia de la administración actual de Medellín, que en materia de ejecución de obras es supremamente pobre, ha demostrado el error que fue haberlas suprimido, con el argumento falso y peregrino que eran burocracia. Pero no habrá vicegobernaciones, la estructura necesita otros cambios: la creación de la secretaría de Turismo, la Consejería para las migraciones, el cambio de la secretaría de Productividad a secretaría de Ciencia y Tecnología para la productividad, la secretaría de la Juventud y la gerencia para la Discapacidad. La secretaría de Seguridad la vamos a analizar”.
¿Cómo conformará su gabinete, qué incidencia tendrán en él los partidos que lo apoyaron?
“He tenido siempre una filosofía: gobierno con quienes me acompañaron, no gobierno contra nadie, pero las reglas las pongo yo y la primera es que sean idóneos. Soy de corte gerencial y tengo la claridad de que uno no puede hacer un gobierno bueno si no tiene un buen equipo. Personas de mis anteriores gobiernos (estarán) con seguridad, pero también gente nueva y fresca. Nunca en mi vida he aceptado una presión o imposición de alguien para designar una persona. Estamos conformando el equipo y en diciembre empezarán a conocerse los nombres”.
¿Cómo califica el gobierno de Pérez?
“Como en todas las gobernaciones, como en la mía o en la de mi hermano, hay aciertos y desaciertos. Prefiero resaltar los aciertos del gobernador como las placas huellas, la Universidad Digital y la recuperación del ferrocarril. ¿Qué no me gusta? El manejo de la FLA, que no me parece que sea adecuado, ¿por qué tenemos que asumir 18 meses de inventario ya vendido? Eso afectará las finanzas. Con el autódromo tengo mis dudas, tendrá impactos ambientales. Estoy de acuerdo, pero lo hubiera preferido en otro lado”.
¿Y la alcaldía de Federico Gutiérrez?
“Me ha sorprendido siempre que los mayores logros de esta alcaldía están todos relacionados con las obras que nosotros le heredamos. Ha sido muy poco justo en reconocer eso y en contaminarlo. Ahí están: Mova, el cable Picacho, la fase 1B de Parques del Río, la Ciudadela de Occidente se los dejamos nosotros. Siempre agradecí las herencias que me dejó el alcalde Alonso Salazar, como el puente de la 4 sur y tres jardines infantiles. Alguien dirá que este gobierno le tuvo que poner recursos, claro, y el mío también. Pusimos $40.000 millones al puente de la 4 sur. Los gobiernos somos de continuidad. Ha hecho falta ser más justo y más ejecutivo. Numerosas obras que dejamos en avance se demoraron más del doble y el triple. En seguridad los resultados son muy deficientes. En 2015 Medellín terminó con la tasa de homicidios más baja de los últimos 50 años: 20 por cada 100.000 habitantes. En 2016, 2017 y 2018 creció, gravísimo. Hoy la tasa está en 24, es un crecimiento inmenso. Debíamos estar en 15, como fue el compromiso de esta administración. Mucho tilín tilín y nada de paletas en materia de seguridad. Me parece que el alcalde Federico es un buen comunicador, lo malo es que no se puede exagerar la comunicación en las percepciones porque termina uno como gobernante viviendo una realidad distinta a la existente”.
Si Andrés Guerra acepta la curul, el Centro Democrático ocupará un tercio de la Asamblea. ¿Cómo será la relación con la corporación?
“No hago muchas cuentas de la Asamblea. Siempre trabajo signado por cuatro principios: colaboración, armonía, autonomía e independencia”.
Este año estalló el escándalo de corrupción en la Contraloría, ¿cómo se blindará ante la corrupción?
“No participo en la elección del contralor, no hago lobby. Que elijan al mejor en el proceso que lidera la Universidad de Antioquia. A veces no es tan fácil porque no todos se le mide al servicio público”.
El primer acto como gobernador electo fue almorzar con Daniel Quintero y dar un mensaje de unión. Eso no pasó hace cuatro años, ¿fue un mensaje simbólico?
“No lo veo así, fue algo natural. Daniel me llamó a las 6:30 p.m. a felicitarme, yo también lo felicité por su campaña que fue espectacular, así surgió el almuerzo del lunes que duró dos horas y 45 minutos. Fue de forma natural también porque sentí que las campañas tenían sintonía en no agraviar, no atacar y enviar un mensaje de unidad. Es que no le puede ir bien a Medellín si le va mal a Antioquia y viceversa. Quedamos comprometidos en tener una nueva reunión y en definir dos personas para desarrollar temas conjuntos. Podemos hacer un buen complemento con mi experiencia y su ímpetu”.
En su primera gobernación intentó vender la FLA y en su alcaldía se fusionó UNE con Millicom, ¿tiene algún plan de privatización esta vez?
“La FLA absolutamente no. Las circunstancias cambiaron en estos 16 años. La vamos a fortalecer y aprovechar la transformación que nos obliga el fallo del Consejo de Estado para fortalecerla, volverla eficiente y transparente. Será 100 % pública y la vamos a llevar al exterior con el Ron Medellín como punta de lanza. Del proceso con UNE quedaron $1,4 billones, una parte está en el cable Picacho y en la Ciudadela Universitaria de Occidente. Ningún otro frente de privatización, yo antes he sido un defensor de lo público”.
Entra con $4,2 billones de presupuesto para 2020, 4,3 % menos que este año, además hay un problema de rentas. ¿Qué planes financieros tiene?
“Es cierto, el problema de las rentas será muy difícil el primer año. No recuerdo en muchos años un presupuesto del Departamento que baje. Vamos a tener que ser creativos con el manejo de las regalías, impulsar obras por impuestos y alianzas público privadas, además del manejo del inventario con la FLA para irlo disminuyendo. Ya tengo un equipo trabajando en otros frentes que nos permitan aliviar ese declive en las finanzas”.
¿Qué pasará con los parques educativos y con los teleféricos?
“Voy a nombrar una persona que se encargue de los elefantes blancos, de todas las infraestructuras que no están funcionando para que vuelvan a operar. Eso vale para los cables, parques educativos y muchos otros que hayan sido construidos por otras administraciones. Haremos un inventario y una ruta para reactivarlos”.
¿Con qué plan llega a la sociedad Hidroituango para poner en operación el proyecto, seguirá con la reclamación a EPM por retrasos en la generación?
“Nosotros tenemos la obligación de defender unos intereses y unos derechos de la Gobernación, pero lo vamos a hacer sin que eso ponga en peligro a Hidroituango o que retrasamos el proyecto”.
Le tocará la inauguración de Hidroituango, las autopistas 4G y los puertos de Urabá, ¿esta gobernación será el renacer suyo para volver a aspirar a la Presidencia?
“Mucha gente me dijo que para qué volver a aspirar a la gobernación, pero yo no soy un hombre de cargos, no me he propuesto ir a este cargo para después aspirar a otro puesto. Soy un hombre de servicio, después el destino y Dios dirán cualquier cosa en el futuro. Hoy le digo que solo estoy pensando en cuatro años en Antioquia”.
¿Pasarán las motos y un sistema masivo por el túnel de Oriente?
“Deben pasar las motos, es una inequidad absurda. No las vamos a relegar como transporte público para las clases populares. Sobre el transporte férreo, totalmente convencido. Puede ser en uno, en 20 o 50 años” .