El pasado 24 de marzo, tras sufrir problemas de salud, en la Hacienda Nápoles falleció Rania, una de las elefantas que estaba en el parque.
Pico y Placa Medellín
viernes
0 y 6
0 y 6
El reciente fallecimiento de Rania, una de las elefantas del parque, ha alterado de su compañero de especie.
El pasado 24 de marzo, tras sufrir problemas de salud, en la Hacienda Nápoles falleció Rania, una de las elefantas que estaba en el parque.
Esta elefanta era especial, pues no hacía parte de la camada de ejemplares que llevó Pablo Escobar al lugar en los 80, sino que había sido recatada de un circo donde por años fue maltratada.
“Ranny venía presentando algunos problemas de salud asociados con la edad y se fue postrando de a poco cerca del lago de lodo que disfrutó por varios años”, informaron desde el parque en un comunicado en redes sociales.
Vea aquí: Las fotografías de la Hacienda Nápoles que muestran los ciervos introducidos por Pablo Escobar
Pues bien, tras su muerte se ha conocido que el personal del parque todavía no ha logrado recoger el cuerpo del ejemplar porque Zimbawe, el otro elefante del parque, no se separa de su cuerpo.
Zimbawe era la pareja de Rania y compartieron juntos durante casi 15 años. “Los elefantes entre ellos son muy cariñosos y son muy familiares, entonces son animales muy sentimentales también, entonces es normal que pasen este tipo de cosas. El animal debe estar sintiendo la muerte de su compañía”: Explicó David Echeverri, biólogo de Cornare.
Un artículo de National Geographic explica que los lazos entre los elefantes son fuertes; las hembras suelen permanecer con su familia durante toda la vida en grupos primordialmente matriarcales, y de partida, los lazos familiares estrechos se han asociado con concentraciones más bajas de glucorticoides en los elefantes. Además, se ha demostrado que las relaciones familiares y con los compañeros de edad similar son claves para el estado físico y la capacidad de adaptación al cambio de los elefantes.
Asimismo, estos animales pueden demostrar entre ellos sentimientos y emociones como la angustia y el duelo.
Desde el momento de la muerte de Rania, ya se esperaba una tristeza profunda en el otro animal: “Nos queda la tranquilidad de haberle proporcionado una buena vida y cuidados en estos años, los mismos que mantendremos para Zimbawe, nuestro otro elefante, que debe tener una tristeza más profunda que la nuestra”, decía en el comunicado de Nápoles tras el fallecimiento de Rania.
Ahora Zimbawe es el único elefante que queda en el lugar.
Puede leer: Murió Vanessa, la hipopótamo insignia de la Hacienda Nápoles