El área afectada por los incendios forestales que ha sufrido la capital antioqueña en 2019 es tan grande como tres veces el espacio que ocupa la pista del aeropuerto Olaya Herrera o 43 canchas como la del Atanasio Girardot.
Aunque a primera vista las 205 conflagraciones atendidas este año parecen alarmantes (la tercera parte ocurrió en agosto), el director (e) del Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Desastres (Dagrd) de Medellín, Diego Moreno, expuso que el indicador se enmarca en la tendencia de los últimos años.
“El comportamiento es muy típico. Con relación al año pasado no tenemos incrementos significativos, porque los casos pueden subir en un día y disminuir al siguiente”, explicó el director Moreno.
Y es que frente a los últimos tres años, en los que 2016 marcó el pico más alto (536 casos), el número de eventualidades atendidas en lo que va de 2019 apunta a los estándares de 2017 (214 casos) y 2018 (226), teniendo en cuenta que la temporada de lluvias de final de año amainaría el alza de agosto.
Sin embargo, una cosa está clara para el encargado de la dirección del cuerpo de bomberos de la ciudad, y es que la mejor forma de atacar las llamas es anticiparse a ellas.