Los anclajes de un talud de la autopista Pacífico 1 se desprendieron el domingo en jurisdicción de Titiribí, en La Sinifaná, hecho que generó temor en los testigos que difundieron videos en redes y en la comunidad del Suroeste que no quiere más demoras en la entrega de este corredor de cuarta generación.
El deslizamiento cayó en la calzada en construcción, por lo que no hubo afectaciones al tránsito en la Troncal del Café. ¿Qué tan grave fue?, preguntaron con insistencia en el Suroeste. Consultamos a Covipacífico, concesión a cargo de esta vía que se construye entre Primavera y Bolombolo, y respondió que hoy, según los análisis, no existe afectación sobre la vía nueva.
Indicó que por lo pronto, están adelantando acciones de mitigación, por medio de la adecuación de un jarillón o barrera en tierra, el cual fue construido en la parte alta de la montaña para amortiguar el riesgo de eventuales desprendimientos.
También le preguntamos cuáles son las razones para que el anclaje se haya caído, si se trataba de un problema constructivo, de fallas en los materiales o si eran causas atribuibles a la inestabilidad de la zona; cuánto se demorará la recuperación del talud y si el deslizamiento afectará el cronograma de entrega. Nos indicaron que estas preguntas aún no las pueden contestar porque está realizando los estudios necesarios para determinar la ruta a seguir.
Para José Fernando Villegas, director de la Cámara Colombiana de la Infraestructura en Antioquia, aún es demasiado prematuro emitir alguna declaración sobre el evento puntual, sin embargo, dijo que el gremio está tan alerta como la concesionaria que es la que menos quiere que este tipo de evento suceda. “Deben estar revisando criterios de diseño y construcción porque no es deseable que esto suceda. El más interesado en dar respuesta es el concesionario”, anotó.
Explicó que la geología que atraviesa la autopista Pacífico 1 es muy joven, por lo tanto, es muy irregular y heterogénea. Esto es importante porque cuando se estudian los suelos se hacen sondeos en los terrenos con los que se intenta descifrar cómo es el resto de la zona a intervenir. En otras palabras, se trata de extrapolar las condiciones. En geologías más estables y antiguas existe más homogeneidad y menos incertidumbre en los sondeos.
Sin embargo, para Villegas la ruta crítica de esta autopista 4G no será el talud que se desprendió, sino el punto sin solución en el mismo sector de La Sinifaná cuando el deslizamiento de 2019 se llevó la banca y el trazado de la doble calzada a lo largo de 600 metros. La solución está ya definida en el papel, un túnel doble de 800 metros y una serie de puentes para tratar de evitar los cortes de la montaña, paquete de obras que costaría más de $350.000 millones.
Como este fue declarado evento que exime de responsabilidad al concesionario, la plata la debe poner el Gobierno Nacional, en cabeza de la ANI, para terminar de estructurar los túneles y construirlos, lo que podría demorar entre dos y tres años. “La ruta crítica en esta obra no será por este talud, sino por los túneles. Se solucionará el problema del deslizamiento, pero vamos a seguir pendientes de la definición de esa obra”, añadió Villegas.
Pacífico 1 registraba al 28 de febrero una ejecución de 95%. La esperanza en el Suroeste es que la autopista se entregara este semestre, por eso el temor de líderes regionales es que tras el nuevo deslizamiento se retrase más la puesta en servicio del corredor, lazo clave en una zona que lleva tres años padeciendo con sus carreteras afectadas. Nadie en el Suroeste aguanta una demora más.