La oferta de productos y la proliferación de venteros en el recorrido del Graffitour de la comuna 13 se convirtieron en un dolor de cabeza constante para vecinos y artistas. Los comercios que de a poco fueron invadiendo todo el viaducto que se abre arriba de las escaleras eléctricas ocupan hoy el espacio aledaño a las propiedades y el espacio público, tapando incluso las obras artísticas que atraen a centenares de turistas locales y extranjeros todos los días.
En un recorrido que realizamos ayer encontramos que a medida que avanza el tour, luego de subir las escaleras eléctricas, los puestos de venta ocupan cualquier rincón disponible, sin importar si tapan una obra, un descanso de las escaleras o sitios donde se podrían sentar los visitantes.
La transformación de la pospandemia ha hecho que este recorrido se convierta en un mercado persa, en el cual se encuentran toda clase de productos a precios establecidos para los turistas, más que para el consumo interno, como un mango a $5.000 o libros que cuentan la historia de la zona entre $25.000 y $50.000.
Esto sin contar la competencia de parlantes de raperos, trovadores y establecimientos, quienes compiten desde tempranas horas de la mañana por ver cual suena más duro que el otro y obtener algunos pesos adicionales.
Una vecina del sector manifestó que “esto hace un par de años no era así. Tenemos comerciantes quienes dicen que llevan siete años, ¿pero tantos? Ahora no hay ni por donde caminar y hasta taparon los grafitis para ubicarse. Esto no tiene control”.
Los quieren reorganizar
Este fenómeno es reconocido por organizaciones sociales de la comuna y por la misma Alcaldía de Medellín, que a través de la Subsecretaría de Espacio Público desarrolla una estrategia denominada ITEM (Intervención Territorial Estratégica de Medellín), en la cual se trabajan en cuatro frentes sociales y de infraestructura para la transformación de la zona, en las que se busca liberar el espacio público sin afectar a los venteros que actualmente sacan beneficio económico de los turistas que se antojan de sus productos.
Yomar Andrés Benítez, subsecretario de Espacio Público, reconoció que esta problemática se ha debido al aumento de comerciantes locales y de otros sectores que han buscado su oportunidad para vender sus productos.
En la zona se tienen censados 140 venteros, los cuales formarán parte de la reubicación que se tiene planeada con la construcción de módulos, aunque no todos se verán beneficiados por los mismos. “Se tiene previsto construir entre 20 y 30 módulos para solucionar los sitios de mayor afectación”, dijo Benítez.
Polémica por módulos
Los primeros nueve módulos que se están construyendo están ubicados a pocos metros de salir de la parte más alta de las escaleras eléctricas, los cuales son construidos con vigas metálicas, divisiones modulares y techos de aluminio. Si bien los comerciantes aseguraron que cuentan con todos los permisos, habitantes de la zona argumentan que se construyeron sin normas técnicas e invadiendo el espacio de las propiedades del sector.
“Montaron esos módulos tapando los accesos y balcones de las casas, argumentando que son los nuevos espacios para poder trabajar, pero ni siquiera nos pidieron permiso. Ahora, nos dejaron sin balcón para la casa”, relató un residente afectado.
Los comerciantes aseguraron que están en el sitio donde llevan trabajando desde que funcionan las escaleras eléctricas. “Fue un convenio con Espacio Público que nos permitió trabajar acá. Algunos están pagando el alquiler, pero fueron construidos para quienes llevamos años acá, nos respetaron la antigüedad”, relató una comerciante de libros que está en uno de estos nuevos módulos.
El subsecretario Benítez señaló que estos módulos, construidos conjuntamente con la Corporación Residentes, cuentan con la autorización y forman parte de la estrategia de reubicación de los venteros.
John Martínez, miembro de la junta directiva de esta corporación, manifestó que se ha avanzado en el retiro del 50% de los puestos de venta mal ubicados, pero todavía falta completar el proceso, en parte, por los trabajos que se están desarrollando al final del recorrido con la EDU. “Se hicieron ubicaciones provisionales mientras se culmina la obra”, señaló.
Expresó que las reubicaciones se hacen con base en el censo y no se tiene permitido el espacio para ningún ventero más en el sector, todo para buscar que se haga comercio que no desborde la capacidad del sector y aleje a los visitantes. “Estamos facilitando que esos corredores tengan la actividad cultural permanentemente, que no se tapen los murales de los grafitis porque estos son el producto fundamental de la zona”, concluyó el subsecretario Benítez.