El que quizás sea el debate más álgido durante el primer año de Andrés Julián Rendón en la Gobernación es el que tiene que ver con la reestructuración administrativa que se anunció a la prensa el pasado 8 de julio. En un comunicado, la Gobernación explicó a grosso modo que había conseguido echarle tijera a la mitad de las dependencias de primer nivel que tiene actualmente la entidad y así pasar de 33 a 17. Esto, dijo Rendón, le significaría a las arcas públicas un ahorro de $69.000 millones en el cuatrienio, que serían invertidos en programas sociales, especialmente el plan contra el hambre.
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Desde ese momento surgieron críticas de sectores como el turismo y el de mujeres, pues consideran que se les está bajando de categoría y cambiando enfoques sin un debate y socialización lo suficientemente sólida. Por su parte, la administración se ha defendido diciendo que, por el contrario, el objetivo es fortalecer los programas sociales, empoderar a las poblaciones más vulnerables y hacer más eficiente el gasto público.
En ese marco de esas reclamaciones y respuestas, el lunes se llevó a cabo en la Asamblea departamental un debate de control político para que la administración explicara al detalle la propuesta. En la sesión participaron la secretaria General, Martha Correa; el director del Departamento Administrativo de Planeación (DAP), Manuel Naranjo; y el subsecretario de talento humano, Alberto Medina. Los tres sustentaron los cambios en un estudio técnico que se realizó al interior de la Gobernación y que estuvo a cargo de Medina. Aclararon, además, que las reformas eran únicamente para las entidades del nivel central y que por lo tanto no sufrirían modificaciones los entes descentralizados como el Instituto de Cultura y Patrimonio, sobre el que en estas semanas corrió el falso rumor de su posible desaparición.
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Pues bien, entre lo más relevante que dijeron es que el proceso de reestructuración está en la fase de diseño y falta la implementación, que se hará en los próximos meses. “Antes del 6 de septiembre, cuando se terminan las facultades extraordinarias, el rediseño institucional no está terminado”, dijo Correa. Hay que recordar que el 6 de marzo, la Asamblea le dio facultades por seis meses a Rendón para hacer los cambios administrativos que considerase.
Y es que ninguno de los dos estudios: ni el que está haciendo la Gobernación, ni uno de cargas que se contrató con la Universidad de Antioquia, están culminados. Así que todavía puede que el proyecto sufra algún cambio.
Pero a pesar de que la nueva estructura organizacional empezará a regir probablemente en el 2025, Rendón empezó su plan “tijera” desde su primer día en la Alpujarra: lo hizo dejando cargos acéfalos (como los Seres, que eran como vicegobernaciones) y no nombrando gente en más de un despacho. Desde el día uno el gobernador mostró cómo era que quería organizar la casa, aún cuando no había estudios.
Aunque hay funcionarios que tienen a su cargo dependencias y oficinas con roles semejantes, como Horacio Gallón, que es el secretario de Infraestructura Física y el encargado de la Gerencia Vial, hay otros que han recibido críticas por estar a cargo de entidades que, por un lado parecen no tener una relación muy cercana, y por el otro, requerirían de un líder de tiempo completo.
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Es el caso, por ejemplo, de Lina Cuartas, que es la secretaria de Asuntos Institucionales, Paz y No Violencia y a la vez está encargada de la Oficina de Comunicaciones. Cuartas es comunicadora y relacionista corporativa y tiene una amplia experiencia en medios de comunicación y relaciones corporativas. En este caso ocurre algo que parece un patrón en quienes tienen más de un cargo: tienen la experiencia para uno, pero en el otro parecen quedarse cortos.
Los dos despachos a cargo de Cuartas hacen parte de las entidades que desaparecen del primer nivel. Ese es otro patrón: aquellas dependencias que tienen un secretario encargado son las que más modificaciones sufren.
Otro caso es el de Roberto Rave, un politólogo con posgrados en negocios y experiencia en gremios, que lleva siete meses como secretario de Juventud y como encargado del Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia. A Rave le han caído críticas desde el sector cultural por su falta de experiencia allí. Rave es uno de los fundadores de Libertank, una organización que promociona ideas políticas y económicas liberales. Pues bien, Libertank ha usado sus redes para respaldar con todos los dientes la propuesta de reestructuración. En el nuevo organigrama, la secretaría de Juventud pasa de tener dos direcciones a tener solo una.
El caso de Ofelia Elcy Velásquez también es llamativo, pues está a la cabeza de la secretaría de Suministros y Servicios y encargada de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC). Entre ambas tiene a cargo a unas 300 personas y recursos aprobados por más de $76.000 millones. Velásquez lleva toda una vida en el sector público, principalmente al lado de Luis Pérez Gutiérrez, a quien acompañó de cerca cuando fue alcalde y gobernador. El plan de Rendón es que la secretaría de Suministros y Servicios desaparezca y se integre a la nueva “Secretaría de Talento Humano y Servicios Administrativos”. Por su parte, los planes para las TIC es que sea una oficina de nueve personas dentro del DAP.
Finalmente, está Carlos Andrés Ríos, un abogado con basta experiencia en temas de seguridad y defensa, a quien Rendón nombró como director del Dagran y como encargado de la Secretaría de Participación Ciudadana.
Por cuenta de la emergencia invernal que ha sufrido el departamento, el papel de Ríos en el Dagran ha sobresalido en la opinión pública. No tanto así sus funciones como secretario. Tanto la Secretaría de Participación Ciudadana como el Dagran pasarán a hacer parte de una nueva dependencia llamada Secretaría del Interior.
Ríos asegura que la combinación de las dos entidades que tiene a su cargo ha resultado “funcional”, pues a través del trabajo de participación con las Juntas de Acción Comunal en todo el departamento han podido atender más eficientemente las emergencias y los desastres. Ríos agrega que antes de su llegada en el Dagran había 75 contratistas, y desde que él llegó ha trabajado solo con 35. “No es tener volumen sino voluntad”, concluye.
No obstante, para los críticos de la polémica reforma queda en el aire la pregunta de si fueron los estudios técnicos los que moldearon la propuesta de Rendón, o al contrario fueron estos estudios los que se adaptaron a lo que el gobernador quería hacer desde el principio.