Desde los antiguos textos religiosos en los que se relacionan los animales que se arrastran con la maldad, pasando por esa canción de desamor que llama “rata inmunda” al otro y llegando a las historias de terror de vampiros y murciélagos, hay algunos animales que, históricamente, han sido los malos del paseo en los relatos de ficción.
Eso ha generado una aversión que se evidencia con noticias como las conocidas en las últimas semanas sobre violencia contra zarigüeyas en Antioquia. El pasado 3 de noviembre se encontró en el municipio de Marinilla uno de estos marsupiales herido en la calle. Fue trasladado a un hogar de paso de la Corporación Autónoma Regional de las Cuencas de los Ríos Negro y Nare (Cornare), y esta entidad informó que se trataba de una hembra que había sido apedreada. Perdió su ojo izquierdo y sus crías.
Otro caso sucedió el 9 de noviembre en La Estrella, donde se grabó un video de un hombre dándole patadas a otra zarigüeya hasta matarla.
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De acuerdo con datos del Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre (CAV) suministrados a este diario, este año han ingresado 1.723 zarigüeyas, en la mayoría de los casos, por situaciones de maltrato. Esta cifra representa un 27.4 % del total de los animales que son atendidos por el equipo de Fauna Silvestre del Área Metropolitana y la Universidad CES.
Las zarigüeyas no son las únicas. Desde el 2013, el Parque Explora tiene el proyecto “Maravillosos perseguidos”, una plataforma que quiere mostrar la importancia biológica de animales como las chuchas, cucarachas, murciélagos, pirañas, serpientes, sapos, entre otros, que son catalogados como “despreciables”.
Según explica Sergio Solari, profesor del Instituto de Biología de la Universidad de Antioquia y participante en el proyecto de Explora, dice que esto pasa porque son animales de los que conocemos muy poco, suelen ser nocturnos y lo que se escucha de ellos viene más de leyendas. “No son cosas necesariamente ciertas”, dice.
El profesor Germán Jiménez Romero, del departamento de biología de la Universidad Javeriana, investigador en la unidad de ecología y sistemática, agrega que “la gente suele confundir las zarigüeyas con las ratas, las ve como una plaga y las termina matando”.
Uno de los datos curiosos es que las zarigüeyas en realidad no hacen parte de la familia de los roedores, sino de los marsupiales, y son primas lejanas de los canguros, esos saltarines que viven en Australia y despiertan otras emociones.