La gente busca en las conferencias y las entrevistas de la psicóloga española Silvia Congost las pistas para que el amor deje de ser un azote y se convierta en una energía que haga agradable la vida. Y lo hace porque Congost no se va por las ramas al señalar las causas de los malestares sentimentales. Para ella la baja autoestima y la falta de conocimiento de sí mismo son las causas de la mala escogencia de la pareja. En cierto sentido, ella le hace eco a la idea de que nadie ama lo que no conoce, consignada por san Agustín en uno de sus libros.
El razonamiento es sencillo: si uno no se conoce no se puede amar y si no se ama a sí mismo va a permitir que los otros traspasen los límites del bienestar propio. EL COLOMBIANO conversó sobre estos temas con Congost, que está en Medellín para dictar una conferencia el viernes a las siete de la noche en el Teatro de la Universidad Ces.
En varias entrevistas y conferencias usted le recomienda a la gente que le consulta por las relaciones en pareja: “Tápate los oídos y ve”...
“Sí, esa es una frase que empecé a decirles a mis pacientes hace mucho tiempo. Lo que busco con esa frase es que la gente analice qué es lo que está pasando en su relación. Muchas veces la pareja te dice que eres lo mejor que le ha pasado en la vida, te promete un futuro, pero sus actos te demuestran justo lo contrario. Entonces, lo que te da información de lo que ocurre realmente en la otra persona a nivel emocional, de lo que siente de verdad, es su forma de actuar y de comportarse, no lo que te dice”.
Tenemos la idea de que el amor es un sinónimo de sufrimiento...
“Sí, estamos educados con esa idea y eso pesa mucho. Es como que si no sufres, no hay amor, si no te hace sufrir, si no te duele, el sentimiento no es verdadero. Y creo que es totalmente erróneo esto. El amor es algo bonito, es algo que nos ayuda a crecer, que nos suma y nunca debería hacernos sufrir”.
En su experiencia, ¿cuáles son las principales causas que fisuran las relaciones en pareja?
“Pues mira, sobre todo la falta de comunicación, el no entendernos. Pero yo creo que la causa principal es la mala elección de nuestra pareja. Es decir, no elegimos correctamente. Y esto ¿por qué es? Pues, por un lado, porque no nos conocemos suficientemente a nosotros. Pocas personas hacen un proceso introspectivo de analizar las cosas, de preguntar cómo soy, cuáles son mis valores, qué es aquello que para mí es imprescindible encontrar en el otro. Y como no nos hacemos estas preguntas, elegimos en función de quién se fija en nosotros.
También es verdad que nos falta bastante autoestima, en general. Y cuando encontramos a alguien que nos dice cuatro cosas bonitas o que nos demuestra que se siente atraído, pues nos vamos con ese alguien. Y entonces entramos en esa relación y a darlo todo. Pasa con frecuencia que al ir conociendo a esa persona vemos que no encaja con nosotros, que nos está demostrando que sus prioridades, tal vez, son las opuestas a las nuestras. Yo creo que para que la relación funcione bien tiene que ser fácil. Y es fácil cuando encajan nuestra forma de ser, nuestros objetivos y aquello que esperamos”.
Es decir que una relación que comienza con falta de autoestima está condenada al fracaso...
“Si tú tienes una autoestima baja probablemente sentirás que mereces menos de lo que mereces en realidad. Entonces eliges a una persona que puede ser alguien tóxico para ti, que no te cuide. Además, no vas a poner límites, porque tienes miedo a que si pierdes a esa persona no vas a encontrar a otra. Entonces, siempre tener una baja autoestima nos dificulta la vida y nos pone muchas trabas”.
Todas estas reflexiones nacen de una experiencia suya...
“Sí. Cuando acabé la carrera tuve una relación de pareja en la que sufrí dependencia emocional. Yo no sabía qué era esto, nunca me habían hablado de este problema en la carrera ni en ninguna parte, y poco a poco tuve que ir descubriéndolo por mí misma. Cuando sufres dependencia, que es el tema del que hablo el libro Amor o adicción, te sientes incapaz de cortar una relación de pareja, incluso en esos casos en los que cortarla debería ser imprescindible, porque allí a lo mejor ya no hay amor, porque hay maltrato, porque estar con esa persona te impide desarrollarte, crecer, hacer lo que tú has venido a hacer en la vida. Entonces, de esa forma, evidentemente, no puedes ser feliz y eso te destruye y tendrías que irte.
Pero cuando hay dependencia emocional no te vas. Entonces, eso es un poco lo que me pasó a mí. Y tuve que buscar y hacer transformaciones, buscar muchísima información, hasta entender lo que me estaba ocurriendo. Y fue a partir de entenderlo, cuando decidí que iba a centrar mi camino profesional exclusivamente a hablar de este tema”.
Uno piensa que las adicciones son las del alcohol, el juego o el tabaco...
“La adicción a una relación de pareja se vive igual que una adicción a cualquier sustancia. Es decir, tu cerebro te pide que estés cerca de esa persona. Entonces, cuando consumes, es decir cuando estás con esa persona, te empiezas a sentir mal, porque esa persona es tóxica para ti. Luego, cuando intentas cortar y hacer contacto cero con esa persona tienes el síndrome de abstinencia, que es exactamente igual que cuando tratas de dejar el alcohol o las drogas. Y, bueno, tienes insomnio, tienes ansiedad, te obsesionas, etc. Y eso no se calma hasta que vuelves a estar al lado de esa persona. O, mejor, si empiezas una terapia adecuada”.
¿Cuáles son los primeros pasos para superar eso y lograr esa ruptura?
“Siempre el primer paso empieza por la autoestima, por fortalecer la autoestima. Si tú te valoras, si tú eres consciente de lo que vales, también vas a decidir qué es lo que mereces y vas a tener más claro qué es lo que no quieres en tu vida. Vas a tratar de buscar el mejor de los escenarios. Entonces, hay que empezar por revisarse a uno mismo, entender cómo está nuestra autoestima, por qué tenemos la autoestima que tenemos.
Luego es importante también preguntarnos cuáles son nuestros valores más importantes, que es lo que yo más valoro en la vida. Las personas que encajen con esos valores son las que realmente más me van a atraer, porque encajarán más conmigo y con mis propias prioridades. No podemos quedarnos con el primero que se fije en nosotros sin habernos preguntado esto antes. Entonces, si tú le dices a tu cerebro ‘esto es lo que quiero’, le será más fácil identificar personas que encajen con estos perfiles.
Y luego, también, es importante que nos preguntemos dónde están nuestros límites. Es decir, que analicemos un poco todas esas situaciones que dejamos pasar, formas de tratarnos, oportunidades, etc., que van en contra de nuestro propio bienestar, para ir viendo cada vez más aquello que es tóxico en nuestra vida y que tenemos que empezar a modificar.
Yo siempre pienso que cuando ayudas a alguien a abrir los ojos, a quitarse esa venda, y esa persona empieza a ver su relación de otra forma, ya es imposible que vuelva a autoengañarse otra vez y que vuelva a tapárselos, porque ya lo ha visto, ya sabe que eso está ahí”.