Los cantantes Bad Bunny y Jennifer López estarán entre los anfitriones de la MET Gala este seis de mayo, anunció con anterioridad el Museo Metropolitano de Arte de la Ciudad de Nueva York, que este año dedicará el tema de su célebre velada filantrópica a la naturaleza efímera de la belleza.
El cantante de reguetón y la artista pop, ambos de raíces puertorriqueñas, se sumarán a los actores Zendaya, de la serie Euphoria, y Chris Hemsworth, que interpreta al superhéroe Thor en las películas de Marvel.
Los cuatro serán coanfitriones del evento junto a Anna Wintour, editora jefe de la revista Vogue, quien está a cargo de la gala benéfica desde los años noventa y la transformó en uno de los acontecimientos sociales más codiciados.
Cada año, representantes de la élite de la moda, el cine, la política y los deportes exhiben allí extravagantes atuendos, y lo que se recauda constituye la principal fuente de financiación del departamento de moda del museo, el Costume Institute.
El código de vestimenta de esta edición de la gala será El Jardín del Tiempo, tema inspirado en la obra del escritor inglés J.G. Ballard sobre el carácter efímero de la belleza.
La gala acompaña la inauguración, el prósimo 10 de mayo, de la exhibición del Costume Institute consagrada a sus “bellas durmientes”, y titulada Sleeping Beauties: Reawakening Fashion.
Para entender el tema, Vogue aclara que la muestra, está relacionado con la “celebración de la ropa y la moda tan frágiles que ya no se pueden volver a usar y, por lo tanto, son bellezas durmientes en los escrupulosos archivos del Costume Institute”.
Y aunque la MET Gala se celebró por primera vez en 1948, y durante décadas estuvo reservada a la alta sociedad de Nueva York, en los últimos años se ha transformado también en un fenómeno de las redes sociales.
TikTok, por ejemplo, es en la actualidad uno de los patrocinadores tanto del encuentro como de la exhibición.
Por todo lo anterior, el día en que se celebra la MET Gala, es “el día más importante de la moda” a nivel mundial, por lo que, por supuesto, es uno de los eventos más estrictos y codiciados y no cualquiera es invitado.
De hecho, los boletos individuales, de la edición que hoy está por suceder, constaban alrededor de 50.000 dólares, mientras que algunas empresas pagaron hasta 300.000 por una mesa, según información de El País, aunque comprarlas no indica necesariamente que puedan ir, pues “la lista de asistentes debe ser aprobada sí o sí por la misma Anna Wintour, quien tiene poder de veto”.
De igual forma, una vez allí, todos los participantes deben ceñirse a un estricto manual de reglas: están prohibidas las selfies y los smartphones, no pueden entrar menores de 18 años, no se puede fumar, el menú de la cena que se hace posterior al evento es único y excluye ciertos alimentos, y las sillas son acomodadas meticulosamente desde diciembre ya que “el objetivo de estas cosas es conocer gente nueva y estar interesado en lo que otros están haciendo”, explicó la directora de proyectos especiales de Vogue, Sylvana Ward Durrett.