La historia de Mathías, un niño venezolano que viajó a España junto a sus padres en la búsqueda de un tratamiento para su leucemia, tuvo un giro sorprendente que celebra la comunidad científica.
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Después de que los médicos dijeran que ya se habían agotado todos los posibles tratamientos, solo quedaba como opción los cuidados paliativos. Sin embargo, una luz de esperanza apareció en el camino, al ser buen candidato para un procedimiento experimental por uso compasivo que terminó por curarlo completamente de su cáncer. La historia fue publicada por el diario español El País.
El niño de siete años, sin cabello por las quimioterapias y doble mascarilla para protegerse de las infecciones (según la descripción del periodista), se curó de la enfermedad tras someterse a un tratamiento experimental mucho más novedoso incluso que la terapia CAR-T, famosa por ser un procedimiento personalizado y con resultados exitosos.
Tras no obtener buenos resultados con ningún procedimiento, intentaron una última vez con esta opción muy experimental. Esto, porque el cáncer de Mathías era muy agresivo.
Según El País, su leucemia era del 15 % de cánceres que no responde a la quimioterapia ni al trasplante de médula y es la que mejor se resiste a los tratamientos.
De hecho, algo inusual de este caso es que su cáncer, al principio estaba en la sangre, pero luego se formó un tumor sólido que debían atacar. Tras el procedimiento, cuenta el diario europeo, que el médico se refirió a la familia de Mathías y al niño: “Mira, no hace falta ser médico para darse cuenta”. Mostró el escáner en el que antes se veía la mancha del tumor, con una imagen limpia. Había desaparecido en apenas un mes de tratamiento.
La terapia que recibió Mathías está basada en la terapia CAR-T pero es diferente, no está aprobada -netamente experimental- y se aplicó como uso compasivo. Es decir, se usó cuando ya no hay nada qué hacer por el paciente.
Este método funciona con células que atacan al cáncer, similar a las CAR-T. Pero en este, no solo se reconoce una sola molécula (la CD19), sino dos (también la CD22).
“Imagina que la célula es una persona, los CAR-T le cogen de un brazo para eliminarla; esta, a la que llamamos tándem, te coge de un brazo y de una oreja, así que no te puedes escapar”, explica Antonio Pérez, uno de sus oncólogos y director de la Unidad CRIS de Terapias Avanzadas del Hospital La Paz para el diario El País.
Antonio Pérez fue el encargado de desarrollar el tratamiento experimental con la financiación de la fundación enfocada en la leucemia infantil.
Según el diario europeo, a Mathías le infundieron las células el 29 de diciembre pasado y en un mes, su tumor desapareció.