En el texto Mi primer amor, la escritora uruguaya Cristina Peri Rossi confiesa que a sus tres años estaba enamorada de su madre. “Quería casarme con ella. Ahora bien —me explicó mi madre—, nuestro matrimonio no podía celebrarse, por el momento, dado que yo todavía era muy pequeña. Era una razón que yo no podía comprender. Mi madre era una mujer bellísima (...), inteligente, culta, aunque frágil y asustada (...). Yo estaba dispuesta a protegerla (algo que mi padre no había hecho) (...). Siempre le agradeceré a mi madre que me hubiera dado esa respuesta. (...) Además me estimuló a crecer”.
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La maternidad se teje de diferentes formas de acuerdo al contexto, la cultura e incluso la época. Es por eso que al abordar el tema se debe tener en cuenta que ser madre es una transformación constante y que va más allá de un asunto meramente biológico. Según la filósofa francesa Elisabeth Badinter y la historiadora Yvonne Knibiehler, la maternidad tiene dos piezas centrales: el instinto materno y el amor maternal. De estos dos conceptos se nutre ese rol.
“La maternidad se ciñe a los roles de género que se tejen en la sociedad. En la antigüedad la mujer se preparaba para la maternidad porque era su función social básica y sus madres les enseñaban las labores domésticas para que se encargaran del mantenimiento del hogar, mientras que los hombres eran los proveedores. Pero hoy en día esto ha cambiado y la maternidad se construye diferente”, explica el psicólogo Rodrigo Mazo Zea, docente de la Universidad Pontificia Bolivariana.
La idea de que la mujer pertenece meramente al hogar comenzó a perder caducidad cuando las demandas sociales y económicas llegaron hasta ellas y así comienzan a introducirse en el ámbito laboral para tener un estatus económico, explica la psicóloga Ayadith Álvarez, especialista en problemas de la infancia y la adolescencia.
“Las madres empiezan a trabajar y ahí aparece un fenómeno que continúa pasando: algunas mujeres hacen doble trabajo, porque luego de una jornada laboral, deben llegar a sus casas a continuar con su trabajo como madres”, dice Álvarez.
Es así como las mujeres, a medida que se transforma la sociedad, entienden que la maternidad no es un fin en sí mismo, como lo asegura el psicólogo Mazo Zea, sino que es una decisión que se toma a conciencia “y que implica cambios sustanciales en sus hábitos y rutinas de vida”. Sin ignorar que todavía quedan retos en materia de educación sexual y que hay embarazos adolescentes no deseados.
“Lo que podemos observar en la actualidad es que el rol de ser mujer se amplía, no el de la maternidad, porque la mujer finalmente es madre, pero dentro de sus roles ya también es una mujer que trabaja, que es amiga y esposa. Antes se formaban las familias para tener hijos, mientras que hoy existen las familias como un conjunto de personas que coexisten y disfrutan la vida en pareja”, explica la psicóloga Nadia Moratto, docente investigadora de la Universidad CES.
Además, el rol del hombre (y del padre) también se ha transformado. Antes estaban exentos de las labores domésticas y se encargaban de proveer. Esto ha cambiado: mujeres y hombres se reparten las labores del cuidado de sus hijos. O, al menos, eso es lo que se espera actualmente, a pesar de que aún existen brechas culturales y de crianza en casos específicos donde todavía hay conductas machistas.
“El compañero, el esposo o incluso su amigo, como a veces lo llaman, es también un apoyo en ese proceso de la maternidad. Ahora, los hombres deben ser reflexivos y compartir roles de crianza”, asegura Lisseth Montoya Velilla, psicóloga del Hospital Digital de la UdeA y especialista en terapia familiar.
El perfil de la madre contemporánea, “la multitask”
Las mujeres, por los roles que han tenido en la sociedad, siempre han sido capaces de ejecutar varias tareas a la vez, como lo explica la psicóloga Nadia Moratto. Sin embargo, en la época actual aparece este concepto para describir a una mujer que tiene todo bajo su control: la crianza de sus hijos, la economía del hogar, trabaja, estudia, comparte con sus amigos y familia. Y una descripción más detallada: es la primera que se despierta y la última que se va a la cama.
A veces, lo hacen por decisión propia. Otras, por necesidad. Lo que sí es cierto es que estas mujeres cada vez aparecen más en el escenario social y cultural actual. Sin embargo, según Laura Restrepo, psicóloga y especialista en Estudios Literarios, el perfil de la madre contemporánea es diverso. No todas pueden encasillarse en un estereotipo.
“No creo que haya un perfil único de madre contemporánea, porque si bien ha habido cambios históricos en derechos y cambios económicos, y hay mujeres que son profesionales, que cumplen con jornada laboral y a la vez son madres, hay otras que son más tradicionales y prefieren ellas mismas criar a sus hijos y que los hombres se encarguen de proveer el hogar”, Laura Restrepo.
El perfil de la madre contemporánea —según se recopiló con las descripciones de los psicólogos consultados— es una mujer multifacética, autónoma, trabajadora, empoderada, empresaria, líder, que da cuenta de que tiene toda la capacidad humana y estrategias para poder llevar a cabo todo lo que debe hacer.
“Esto marca una ruptura del perfil de la madre de hace cinco décadas. Tienen una mayor participación en espacios públicos, privados, y pueden ejercer cargos públicos y ser líderes. Es una de las mayores transformaciones que hemos visto y ahora, en cuestión de belleza y estética, también ha habido transformaciones, ya no solo importa la belleza física ni es el único valor de las mujeres”, dice Montoya Velilla.
Dentro de este perfil, otra característica de la mayoría de las madres modernas, diferentes a las de hace algunas décadas, es que intentan que sus hijos no sean criados en entornos de rechazo y, según ha evidenciado la psicóloga Ayadith, se interesan por las particularidades de sus hijos y no los presionan a que cumplan ciertos estándares que deben cumplir en la sociedad y son más abiertas con los temas sobre la sexualidad y el género y eso, sin duda, “tiene implicaciones en las relaciones que las madres establecen con sus hijos”.
La sobrecarga mental y física
Aunque existan madres multitask y las demandas culturales han cambiado, es importante que las madres no olviden su individualidad y no se recarguen de tareas si les está afectando su salud mental y física. No deben de romantizar la maternidad ni sentirse culpables si experimentan emociones de tristeza o están agotadas.
Aunque los hijos sean deseados, la crianza no dejará de ser difícil y ser madre es un trabajo de tiempo completo que cansa. Esto es natural. “Es importante que reconozcan la importancia de cuidarse, de que a pesar de ser mamás, siguen siendo mujeres. Hay muchas que se dejan de lado a sí misma y vuelcan su energía en ser mamás. Y ahí se empiezan a generar alteraciones en sus estados de ánimo. Es importante que hagan lo que les gusta con otras personas sin sentirse culpables de no hacerlo con sus hijos”, dice Ayadith.
Además, en la actualidad hay retos en la crianza que llegan con la transformación social y cultural. Uno de los retos más notorios es el de los dispositivos electrónicos y la exposición de sus hijos a las redes sociales.
“Cada generación trae sus retos en las crianzas. Las madres actuales deben estar informadas y educadas en la tecnología y que comprendan las posibilidades de relación interpersonales de sus hijos, porque hoy con internet se puede tener amigos en cualquier región del mundo y esto demanda una atención más cuidadosa a lo que hacen los niños en sus dispositivos electrónicos. Uno de los mayores retos es el control que se debe tener sobre la crianza”, dice la psicóloga Nadia Moratto.
Otros retos de la maternidad actual son:
1. No abandonar su independencia, y a su vez, ejercer el rol de la maternidad.
2. Vencer los miedos a equivocarse y a sentirse culpable en el camino.
3. Mantener prácticas de cuidado personal y actividades individuales.
4. Entender las manifestaciones de las diversas subjetividades de sus hijos como las neurodivergencias, sus géneros y sus sexualidades.
5. Ser capaces de mediar las exigencias culturales y las demandas.