Cada cierto tiempo Elon Musk golpea la mesa de la agenda pública con el martillo de un tema sorprendente. Esta vez el magnate sudafricano saltó a los titulares de la prensa internacional por su anuncio de que ya hay un ser humano en cuya cabeza hay un implante cerebral realizado por la empresa Neuralink. De comprobarse, este hecho constituiría un avance tremendo en el campo de la medicina y la ingeniería biomédica. La noticia de Musk llegó nueve meses después de que la Administración de Fármacos y Alimentos (FDA) de Estados Unidos diera luz verde para probar esta tecnología en humanos.
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Según se supo, el microchip Telepathy (Telapatía) fue instalado en la cabeza de un paciente el 28 de enero. También se conoció que la persona está bajo observación médica y su condición es estable. Apenas la información llegó a las redes sociales y a las páginas de los principales medios noticiosos del mundo, miles de personas se postularon para hacer parte del estudio de Neuralink.
Aunque no se conoce la identidad del paciente, sí se sabe —por declaraciones de Musk— que Telepathy “conecta” a la internet el cerebro de quien lo porta y le permite el control mental de dispositivos eléctricos que estén enlazados con la web. En recientes ensayos, el dispositivo demostró su efectividad: hace unos meses el mundo entero vio a un macaco controlar con su mente un videojuego simple.
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En este campo las promesas de Musk rayan con lo milagroso. El CEO de Tesla y dueño de X —antes Twitter—, ha dicho que en el futuro el microchip le devolverá la vista a los ciegos y el andar a los parapléjicos. “Los usuarios iniciales serán aquellos que hayan perdido el uso de sus extremidades. Imagínese si Stephen Hawking pudiera comunicarse más rápido”, dijo Musk en su momento.
No obstante las promesas, la investigación no ha salido indemne del escrutinio público. En 2022, la compañía que trabaja en esta tecnología fue investigada por maltrato animal. En ese entonces se le acusó de la muerte de más de 1.500 animales, según informes de la prensa internacional.