Ese maletín pequeño que llevan los niños y adolescentes a sus colegios cargado de comida para el descanso es más importante de lo que parece. Algunos ingredientes como la proteína, frutas y verduras son los que definen una alimentación balanceada y contribuyen al desarrollo mental y físico.
Si bien estas loncheras apenas son un complemento de las comidas principales, influyen en el rendimiento académico, en la concentración durante las clases y la energía que tienen para hacer las actividades diarias.
Desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) la advertencia a los colegios es que procuren ofrecer en las cafeterías alimentos realmente nutritivos. El director general de la OMS Tedros Adhanom Ghebreyesus hace el llamado de atención: “Los establecimientos públicos como los colegios deben ser lugares que fomenten una alimentación equilibrada y donde se eviten los alimentos perjudiciales”.
Frutas como el banano, las fresas o el mango y las verduras en una ensalada son alimentos fundamentales y nutritivos en las dietas de los pequeños, más que cualquier chuchería como dulces o un paquete de papas o un jugo de caja.
Para cada momento
Según Adriana Ruiz, coordinadora del programa de Salud y Bienestar Equilíbrate de Sodexo, existen distintos tipos de loncheras: las de los intermedios de clases y las de los descansos más largos cuando es momento de almorzar. Si es un almuerzo no puede faltar la proteína (carne, pollo o pescado) y los vegetales: “Escoja los que le gusten a sus hijos, así como pan o cereales integrales y no se olvide de la alternativa de los granos como el frijol o la lenteja”.
Para los intermedios de clase puede ser fruta partida y con limón, para que sea más atractiva. También burritos de pollo con vegetales o un sanduche de atún con pan integral. Lo más importante es que evite los empaquetados como papas y galletas. La OMS recomienda disminuir la ingesta de estos productos a menos del 10 % de calorías.
Sobre las bebidas
Es mejor decirles adiós a las bebidas azucaradas como las gaseosas, jugos de frutas o tés embotellados y bebidas deportivas para las clases de educación física. Todas ellas se pueden reemplazar por agua y, para otras ocasiones, bebidas como la leche u otros productos lácteos como yogures. Estos últimos proporcionan calcio y vitamina D que ayudan a la calcificación de los huesos en la etapa de crecimiento y fortalecen el sistema inmunológico porque previenen cantidad de enfermedades, comenta Natalia Zuluaga Arroyave, docente de Nutrición y Dietética.
Una porción adecuada
Definir qué cantidad de comida echarle al niño o joven depende de factores como la edad, estatura, actividad física y condiciones de salud. Por eso lo indicado es recibir asesoría de un profesional, pero, en general, algunas organizaciones han definido calorías promedio de acuerdo a la edad (Ver ayuda).
Otra recomendación es que el recipiente donde empaque estos alimentos sea hermético para evitar regueros en el colegio y evitar malas experiencias que le generen miedo o pereza en estos momentos. Todo lo contrario, deben ser instantes de disfrute.
Involucre a su hijo en la compra de sus loncheras y en la preparación, y explíquele cuáles son los alimentos que le hacen bien. Si él comienza a identificar desde temprana edad estos hábitos saludables, es probable que los implemente cuando sea adulto, y podrá evitarle problemas de salud.