Mucho más humano: así es la nueva versión de Optimus, el robot de Tesla
Optimus Gen 2 es capaz de caminar 30% más rápido que el modelo anterior, además pesa 10 kilogramos menos sin sacrificar ninguna de sus funcionalidades.
El robot humanoide Optimus Gen 2 de la empresa Tesla. FOTO Europa Press - Tesla
Tesla presentó la segunda generación de su robot humanoide, Optimus Gen 2, que está dotado de mayor movilidad tanto en el cuello como en las manos y que cuenta con sensores en los dedos para manejar objetos más delicados con diferentes niveles de presión.
La compañía mostró el prototipo de Optimus en octubre del año pasado, cuando explicó que este era capaz de realizar diferentes tareas del hogar como cargar cajas, regar las plantas o colocar una serie de piezas.
El primer modelo de este humanoide, que tenía cinco dedos en cada mano imitando la anatomía del ser humano, medía 1,73 metros y pesaba 57 kilogramos. Además, estaba equipado con una batería eléctrica que le proporcionaba una energía de 2,3 kWh y 52 V de voltaje nominal.
Tesla ha trabajado este tiempo para mejorar las características de su robot y presentó la segunda generación de Optimus a través de un video publicado en la cuenta oficial de X (antigua Twitter) del fundador de la marca, Elon Musk.
Optimus Gen 2 tiene mayor movilidad en el cuello y en las manos, y mayor control de movimientos. Además, es capaz de caminar 30% más rápido que el modelo anterior y es más ligero, puesto que ha reducido su peso 10 kilogramos sin sacrificar ninguna de sus funcionalidades. Por este motivo, también ha mejorado su equilibrio.
Para mejorar la velocidad a la que se mueve, la firma rediseñó los pies del humanoide, que ahora muestran una geometría más cercana a la del pie humano, además de que ha introducido nuevas secciones en las articulaciones de los pies para ofrecer un movimiento más fluido.
Otras de las novedades del nuevo modelo es que guarda relación con la sensibilidad de sus dedos, ya que en este caso el robot no solo es capaz de mover objetos pesados, sino que también sostiene algunos tan delicados como un huevo y, gracias a los sensores táctiles situados en las yemas de los dedos, presiona con mayor o menor fuerza sobre su superficie.
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