x

Pico y Placa Medellín

viernes

0 y 6 

0 y 6

Pico y Placa Medellín

jueves

1 y 7 

1 y 7

Pico y Placa Medellín

miercoles

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

martes

2 y 8  

2 y 8

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

3 y 4  

3 y 4

language COL arrow_drop_down

Elon Musk apuesta por Donald Trump para favorecer sus desarrollos tecnológicos

El magnate tecnológico tuvo varias movidas al final de la semana: presentó sus robots sin tanto éxito, su empresa se desplomó en la bolsa y sigue apoyando a Trump.

  • El fundador de Tesla, Elon Musk (a la izquierda), no solo apuesta al regreso del expresidente Trump (derecha) a la Casa Blanca, sino que subraya su vocación por incidir en las decisiones del mundo. Foto Getty.
    El fundador de Tesla, Elon Musk (a la izquierda), no solo apuesta al regreso del expresidente Trump (derecha) a la Casa Blanca, sino que subraya su vocación por incidir en las decisiones del mundo. Foto Getty.
  • Este es el robotaxi, un carro sin volante ni pedales que se cargará de forma inalámbrica con tecnología inductiva y será “entre 10 y 20 veces más seguro” que los manejados por humanos. Foto cortesía www.tesla.com
    Este es el robotaxi, un carro sin volante ni pedales que se cargará de forma inalámbrica con tecnología inductiva y será “entre 10 y 20 veces más seguro” que los manejados por humanos. Foto cortesía www.tesla.com
  • Este es el robot Optimus, un robot humanoide que, según dijo Musk, algún día podrá realizar tareas domésticas y hacer compañía. Foto cortesía tesla
    Este es el robot Optimus, un robot humanoide que, según dijo Musk, algún día podrá realizar tareas domésticas y hacer compañía. Foto cortesía tesla
12 de octubre de 2024
bookmark

El mundo entero conoció el pasado jueves 10 de octubre los nuevos robots de Tesla, compañía del magnate tecnológico Elon Musk.

Y aunque de algunos de ellos ya se venía hablando, Musk dio el zarpazo final para mostrar el robotaxi de Tesla, un automóvil capaz de conducirse solo que, según aseguró, llegará al mercado en 2027, aproximadamente una década después de que el multimillonario prometiera por primera vez un vehículo autónomo.

Le puede interesar: Nobel de Física Geoffrey Hinton, el “padrino de la IA” que advierte sobre riesgos de las redes neuronales artificiales

El evento, bautizado “Nosotros, robot”, por un juego de palabras con la clásica obra de ciencia ficción de Isaac Asimov Yo, robot, se realizó en los estudios de Warner Brothers, cerca de Los Ángeles.

La agencia AFP detalló como el CEO de Tesla aseguró que su coche sin volante ni pedales tendrá un precio inferior a 30.000 dólares (un poco más de 125 millones de pesos colombianos), que se cargará de forma inalámbrica con tecnología inductiva y será “entre 10 y 20 veces más seguro” que los coches conducidos por humanos.

“Están sentados en un confortable saloncito y pueden a hacer lo que quieran mientras están en este confortable saloncito, y cuando salgan, habrán llegado a su destino”, agregó.

Sin embargo, dio pocos detalles técnicos sobre el vehículo, con puertas que se abren hacia arriba y recuerdan al Delorean de las películas de Regreso al futuro.

Musk aseguró que Tesla ya tiene 50 unidades y espera comenzar el próximo año la conducción “totalmente autónoma y sin supervisión” en Texas y California con los modelos existentes, antes de pasar a la producción de lo que llamó el “cibertaxi”.

“Tiendo a ser un poco optimista con los plazos”, reconoció, al tiempo que aseguraba que comenzarán la producción “antes de 2027”.

Este es el robotaxi, un carro sin volante ni pedales que se cargará de forma inalámbrica con tecnología inductiva y será “entre 10 y 20 veces más seguro” que los manejados por humanos. Foto<b><span class=mln_uppercase_mln> </span></b><span class=mln_uppercase_mln>cortesía www.tesla.com</span>
Este es el robotaxi, un carro sin volante ni pedales que se cargará de forma inalámbrica con tecnología inductiva y será “entre 10 y 20 veces más seguro” que los manejados por humanos. Foto cortesía www.tesla.com

Problemas y competencia

Seguidores y detractores de Tesla llevaban mucho tiempo esperando la presentación del robotaxi.

En 2016, Musk afirmó que un auto completamente automatizado sería una realidad en los siguientes dos años y un año después (2019) vislumbraba un vehículo tan seguro que el usuario podía incluso dormir mientras viajaba en él.

Pero muchos fabricantes de automóviles, que ya operan programas de piloto automático desde hace algunos años, han descubierto que la conducción autónoma es compleja.

Le puede interesar: El despertar del dragón: los teléfonos chinos conquistan el mercado colombiano

Mientras muchos vehículos hoy en día cuentan con una automatización limitada, que en teoría permite al piloto ceder algunas de las funciones a una computadora, la persona detrás del volante debe prestar atención y reaccionar si el vehículo hace algo imprevisto.

A diferencia de las personas, las computadoras no son tan buenas en reaccionar a eventos impredecibles o situaciones con las que no se han encontrado antes, razón por la cual los vehículos que se conducen solos tienen un historial de hacer cosas que un humano jamás haría.

En cualquier caso, el conductor es legalmente responsable de lo que haga el auto.

Este vehículo está llamado a competir con Waymo, la filial de vehículos autónomos de Alphabet –la matriz de Google–, y hasta ahora prometía ser el revulsivo para que los inversores de Tesla vuelvan a confiar en la compañía automovilística, que ha perdido más de un 3% de su capitalización en lo que va de año.

Más allá de Waymo (Alphabet), que hace unos días confirmaba su alianza con Hyundai para aumentar su flota de coches autónomos en diversas ciudades estadounidenses, concretamente, a través de la compra y despliegue de los modelos eléctricos Ioniq 5 del fabricante surcoreano, diversas empresas presionan para combatir a Tesla en el frente de los robotaxis.

A finales de junio, la croata Rimac Automobili avanzó su intención de estrenar en 2026 su servicio de robotaxis con coches eléctricos en la capital de este país europeo, Zagreb.

Uber, Amazon, General Motors o el gigante de internet chino Baidu también están trabajando en sus respectivos programas de desarrollo de robotaxis.

Este vehículo está llamado a competir con Waymo, la filial de vehículos autónomos de Alphabet –la matriz de Google–, y hasta ahora prometía ser el revulsivo para que los inversores de Tesla vuelvan a confiar en la compañía automovilística, que ha perdido más de un 3% de su capitalización en lo que va de año.

Más allá de Waymo (Alphabet), que hace unos días confirmaba su alianza con Hyundai para aumentar su flota de coches autónomos en diversas ciudades estadounidenses, concretamente, a través de la compra y despliegue de los modelos eléctricos Ioniq 5 del fabricante surcoreano, diversas empresas presionan para combatir a Tesla en el frente de los robotaxis.

A finales de junio, la croata Rimac Automobili avanzó su intención de estrenar en 2026 su servicio de robotaxis con coches eléctricos en la capital de este país europeo, Zagreb.

Uber, Amazon, General Motors o el gigante de internet chino Baidu también están trabajando en sus respectivos programas de desarrollo de robotaxis.

El Robovan y el robot Optimus

La presentación, que empezó con casi una hora de retraso, estuvo repleta de imágenes futuristas, pero fue poco concreta.

Musk también mostró un gran vehículo de transporte de pasajeros al que llamó “Robovan”, una camioneta, que parece una enorme tostadora en movimiento y que tampoco tendrá volante, pedales ni conductor.

Según afirmó, tiene capacidad para 20 personas o puede transformarse para transportar mercancías. Pero no dio detalles sobre plazos de producción.

Musk también presentó unos robots humanoides bailarines llamados Optimus que, según dijo, algún día podrán realizar tareas domésticas y hacer compañía. “Creo que será el mayor producto de la historia”, afirmó, añadiendo que el robot se vendería, según su estimación, entre 20.000 y 30.000 dólares (entre 84 y 125 millones de pesos colombianos al cambio a la fecha).

Este es el robot Optimus, un robot humanoide que, según dijo Musk, algún día podrá realizar tareas domésticas y hacer compañía. Foto<b><span class=mln_uppercase_mln> </span></b><span class=mln_uppercase_mln>cortesía tesla</span>
Este es el robot Optimus, un robot humanoide que, según dijo Musk, algún día podrá realizar tareas domésticas y hacer compañía. Foto cortesía tesla

Pero como parte del show tampoco dio plazos y en la presentación no quedó claro cuáles son exactamente las capacidades del robot, aunque se le vio caminando entre el público y sirviendo bebidas.

Para saber más: Cómo activar la nueva versión de Copilot: Microsoft lanza su actualización más innovadora

Musk es un maestro del espectáculo, amén del hombre más rico del planeta. Sus habilidades para crear expectativa han contribuido a convertir Tesla en el mayor fabricante de vehículos eléctricos del mundo y a disparar el precio de las acciones de la empresa. Pero más allá de eso hay también en él intereses políticos que quedaron en evidencia –justo cinco días antes de esta presentación de sus robots– al manifestar su apoyo a la candidatura de Donald Trump, acompañándolo a un mitin político.

Y quizá una sumatoria de todos estos hechos hizo que las acciones de Tesla se desplomaran más de un 9%, hasta los 217 dólares (198,44 euros por título), durante los primeros compases de la sesión del pasado viernes en el Nasdaq –el segundo mercado de valores y bolsa de valores automatizada y electrónica más grande los Estados Unidos–, apenas unas horas después de presentar el Cybercab, el primer robotaxi del fabricante de coches eléctricos sin volante ni pedales y por menos de 30.000 dólares.

Se supo que algunos inversores estaban decepcionados por la presentación del esperado robotaxi. Un período de espera tan largo para su llegada al mercado, 2027, y la falta de precisiones sobre el modelo económico de estos taxis autónomos, alteraron a los agentes de mercado.

Las acciones de Uber (+10,81%) y Lyft (+9,59%) se beneficiaron. El robotaxi es considerado un competidor de este tipo de empresas de traslado con chofer.

¿Un asunto político?

Aunque en su día fue el favorito de la izquierda por sus medidas ecologistas para electrificar el transporte, desde hace unos años Elon Musk es cada vez más polémico.

Desde que compró Twitter –que rebautizó como X–, recortó la plantilla de la plataforma, lo que llevó a muchos usuarios y anunciantes a abandonar esa red social.

Elon Musk dedica actualmente tiempo y dinero a promocionar al republicano Donald Trump.

Con su abierto respaldo a la campaña, no solo apuesta al regreso del expresidente a la Casa Blanca, sino que subraya su vocación por incidir en las decisiones del mundo.

El pasado sábado 6 de octubre, el millonario empresario de la tecnología apareció por primera vez en un acto político, saltando sobre el escenario al unirse a Trump. Se convirtieron también en una nueva fuente de “memes”, esas imágenes distorsionadas que aparecen en redes sociales, incluyendo X, propiedad de Musk.

Al mismo tiempo, una entrevista al editorialista conservador Tucker Carlson, llamó la atención por sus bromas sobre intentos de asesinato de la candidata demócrata Kamala Harris y su preocupación por su futuro si pierde Trump en noviembre. “Si pierde, estoy jodido”, declaró Musk.

El empresario apostó a todo o nada por el exmandatario, con aportes de decenas de millones de dólares para su campaña y dispuesto a asumir un puesto de gobierno si Trump es electo.

Para muchos, el vuelco a la derecha de Musk no es casual: algunos recuerdan que creció en Sudáfrica durante el Apartheid, y creen que ese pasado puede incidir sobre su visión del mundo de hoy, en particular en materia demográfica y migratoria.

Puede leer: Despegó Hera, la segunda misión de defensa planetaria

El fundador de Tesla asegura siempre que puede y sin pruebas, que los migrantes amenazan la democracia estadounidense. “En los años 80, la pesadilla de los sudafricanos blancos era que un día los negros se rebelaran y los masacraran”, recordó el editorialista británico Simon Kuper en el Financial Times.

Pero recientes experiencias personales pesaron en la evolución política de Musk, en primer lugar el cambio de nombre y género de su hija, Vivian, en 2022, a los 18 años.

Para Elon Musk, a su hijo lo “mató” el “virus woke” promovido por la escuela elitista californiana en donde estudiaba, y eso endureció su discurso político.

Su apoyo a Trump también tiene un costado ligado a su actividad, ya que sus empresas se desarrollan en sectores particularmente regulados y entran frecuentemente en conflicto con las autoridades.

Riesgo para Tesla

Con Trump en la Casa Blanca, Musk podría ser potencialmente “responsable de su propia regulación, con posibilidad de hacer absolutamente lo que quiera”, destacó Rob Enderle, analista de Enderle Group.

Musk tiene un instrumento de influencia real gracias a X y en particular a través de su cuenta en esa red antes llamada Twitter hasta que la compró y la rebautizó. Tiene unos 200 millones de seguidores y suele hacerse eco de contenidos controvertidos cercanos a las ideas de Trump.

La cuasi ausencia de moderación de contenidos en X ofrece una cámara de resonancia a mentiras y distorsiones de la realidad promovidas por algunas cuentas cercanas al exmandatario.

“Tener el respaldo de alguien como Musk, con su propia red social, no es lo mismo que tener su apoyo como simple individuo”, dijo a AFP Sophie Bjork-James, profesora de Antropología de la Universidad de Vanderbilt.

Incluso va más allá del simple apoyo. Recientemente, un comité de respaldo a la candidatura de Trump lanzado por el empresario prometió pagar 47 dólares a toda persona que consiga que un elector de cualquier estado clave para las elecciones firme una petición en favor de la libertad de expresión y del porte de armas de fuego. “Dinero fácil”, posteó Musk en su perfil.

“Su influencia reside en su dinero, su comité de apoyo y X. Y no tiene ningún problema en emplearlos en favor de Trump, incluso si se trata de repetir mentiras que le ayudan”, explicó Larry Sabato, director del Centro de Política de la universidad de Virginia.

Los respaldos brindados por Musk muestran que su implicación en política es una extensión natural de su éxito profesional. “De forma casi sistemática, las innovaciones de Musk se agregaban a cosas que el gobierno quería hacer, pero él las hacía mejor”, resumió en el Washington Examiner el profesor Paul Sracic, de la universidad de Youngstown State.

Su orientación política comienza, de todos modos, a cambiar la percepción general sobre sus empresas, empezando por Tesla, “que ya no es la primera opción para mostrar compromiso con el medio ambiente, debido a su asociación (de Musk) con Trump”, destaca Mark Hass, consejero de grandes empresas. Quizá por ello, la presentación de sus robots y vehículos autónomos el pasado jueves no fue tan alabada ni mucho menos admirada.

Su participación en política es, sin embargo, una novedad en el escenario electoral estadounidense: un gigante de la tecnología, muy rico, con una enorme influencia mediática, con rasgos autoritarios, según la descripción de Hass: podría, si Trump gana, ser “el rey del mundo”.

El empleo que buscas
está a un clic
Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD