No es ficción como en Armageddon (1998) o El juicio final (1999). El físico Stephen Hawking, en su libro Respuestas breves a las grandes preguntas, consideró que una colisión de asteroides era la mayor amenaza para el planeta, aunque otra más inmediata sería el cambio climático.
Solo en un pasado relativamente reciente (en 1801 se descubrió el primero, Ceres, lo hizo el italiano Giuseppe Piazzi), los humanos se dieron cuenta de que los asteroides existían, y mucho después que ocasionalmente chocaban contra la Tierra.
Casi todos los fragmentos de desechos espaciales (pedazos de asteroides, nunca llegan completos) que crean meteoros se queman completamente antes de tocar la superficie de la Tierra. Un pequeño porcentaje de las rocas espaciales se las arregla para atravesar la atmósfera y golpear el suelo al menos parcialmente intacto, momento en el que su nombre cambia a meteoritos (ver glosario).
Ahora los astrónomos han demostrado que los telescopios podrían proporcionar suficiente advertencia para que las personas se alejen de un “ataque” de asteroides en la Tierra, si bien la probabilidad no es muy alta (ver Infografía).
Monitorearlos
Saber el tamaño y la órbita de un asteroide es la batalla principal, ya que esto permite la predicción. Recientemente investigadores de la Universidad de Hawái utilizaron los telescopios de reconocimiento, el Espacial de Gran Apertura de Tecnología Avanzada (Atlas por sus siglas en inglés) y Pan-Starrs, para detectar un pequeño asteroide antes de que ingresara a la atmósfera de la Tierra a finales de junio. Es una de las primeras veces que se logra.
Llamado 2019 MO, tenía 4 kilómetros de diámetro, estaba a 500.000 kilómetros de distancia de la Tierra (a la distancia a la que está la Luna) y al planeta llegaron 4 kilotones de su energía. A modo de comparación, 20 kilotones estallaron en Hiroshima y Nagasaki en 1945, cuenta Jorge Zuluaga, doctor en astronomía de la Universidad de Antioquia y quien hoy se dedica a trabajar en las mediciones de estos objetos.
“Una fracción importante de ellos se vaporiza, pero otra queda y se fragmenta en cientos de pedazos que descienden a la superficie sin brillar en lo que se ha denominado la caída oscura del meteorito. De hecho algunos han atribuido accidentes aéreos inexplicables a las caídas oscuras de meteoritos”, recalca el académico.
Triangulación
En el caso de 2019 MO la instalación de Atlas lo observó cuatro veces en 30 minutos alrededor de la medianoche en Háwai (ver infografía). “Esta es una de las primeras veces en las que se ha podido calcular con anticipación el punto de caída de una roca en dirección al planeta”, agrega Zuluaga.
Luego del impacto trazado por Atlas y cálculos del Pan-STARRS confirmaron la presencia del objeto, e instrumentos que escuchan a la Tierra –puestos por la organización de 180 países que vigilan que no se hagan pruebas nucleares a través del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares–, confirmaron el impacto.
Hawking decía que los humanos “no tenemos defensa” contra una colisión de asteroides. Por ahora es cierto, pero el trabajo que hace Atlas, así como el de Pan-STARRS, proyecta mejores predicciones. Incluso se ha creado una escala de riesgos de impacto y daño igual a la escala de Ritcher o de Momento para identificar escala de grados de sismos. En ella, a un objeto se le asigna un valor de 0 a 10 según su probabilidad de colisión y la energía cinética (expresada en megatones de TNT ) de la posible colisión.
El cero indica que un objeto tiene una probabilidad insignificante de colisión con la Tierra o es demasiado pequeño para penetrar intacta en la atmósfera. Un diez es una colisión segura y el objeto impactante es lo suficientemente grande como para precipitar un desastre global.
Se buscan asteroides
Con el tiempo y la suma de conocimiento la humanidad es consciente de que un asteroide de 50 metros podría destruir una ciudad o de que hay una probabilidad –aunque pequeña– de extinguirse debido a una colisión no anticipada a tiempo. Les pasó a los dinosaurios.
Atlas busca asteroides que puedan impactar al planeta. Puede detectar algunos pequeños mediodía antes de que lleguen a la Tierra y podría apuntar a asteroides más grandes días antes. Por ahora solo es un tema de observación, no se podrían evitar porque con los instrumentos que se tienen apenas se logran reconocer con algunos días de anticipación.
Misiones como OSIRIS-REx de la NASA y Hayabusa2 de la agencia espacial japonesa están explorando asteroides en el Sistema Solar y pretenden devolver muestras a la Tierra en los próximos años. Y también la cámara de objetos cercanos a la Tierra, llamada NEOCam, está caracterizando los objetos cercanos a la Tierra.