Este miércoles Samsung Electronics presentó el Galaxy S24, un nuevo modelo de celular cuya mayor innovación es el uso de la Inteligencia Artificial (IA) dentro de su tecnología y la promesa de cambiar la forma en la que la humanidad se comunica, pues ahora ofrece la posibilidad de “traducir una llamada en dos idiomas en tiempo real” a través de la opción Live Traslate.
Y por supuesto, esto representa un gran avance para la comunicación, pero, ¿el avance es tal como para que aprender un segundo idioma, e incluso un tercero o un cuarto, sea obsoleto? La respuesta es: de ningún modo.
“Una lengua adicional a la lengua materna trae muchísimas ventajas. No solo les permite a las personas expandir sus conocimientos sobre el mundo, entrar en contacto con diferentes culturas, profundizar las interacciones sociales con otras personas, otras realidades, otras formas de sentir y de vivir; también les permite acceder a fuentes de información académica, científica y cultural diferentes a las que tenemos en español”, explicó Adriana González Moncada, profesora e investigadora de la Escuela de Idiomas de la UdeA.
Pero además de todas esas ventajas sociales y académicas, ser bilingüe o multilingüe proporciona una serie de beneficios cognitivos y físicos en la salud mental, ya que si antes se pensaba que el cerebro era un elemento rígido que se formaba durante los primeros años de vida y luego permanecía inmóvil, hoy, gracias a múltiples estudios, se sabe que es un elemento que activamente se está modificando gracias a las experiencias diarias.
Es decir, “el aprendizaje se presenta como una de las principales actividades que contribuye a modificar nuestra estructura cerebral, ya que cuando aprendemos, nuestro cerebro reorganiza nuestros recuerdos, reforzándolos o eliminándolos en función de la importancia que tengan para nuestra supervivencia y para nuestro día a día; y es que, sin la plasticidad cerebral no seríamos capaces de cambiar conocimientos previos, establecer hábitos ni aprender cosas nuevas”, comentó José Manuel Palomino, director del Máster Universitario en Enseñanza de Inglés como Lengua Extranjera de la Universidad Internacional de La Rioja.
Así que no importa si se aprende un nuevo idioma desde niño, en la adolescencia o en la adultez, porque independiente del momento en el que se estudie, esa acción tendrá un aporte significativo en el desarrollo neuronal.
“Las personas bilingües tienen un cerebro más complejo que una persona no bilingüe”, dijo González Moncada. Se refiere a que en la edad temprana se ha demostrado por ejemplo que los niños que adquieren dos o más idiomas a la vez desarrollan una capacidad mucho más amplia para concentrarse, para resolver problemas abstractos más fácilmente, y que muestran actividad en los dos hemisferios de una forma interesante e intensa.
“En términos de la edad adulta, se sabe que las personas que saben otro u otros idiomas pueden llegar a tener una ventaja en caso de un accidente cerebrovascular, en caso de una afasia o un derrame cerebral, porque el cerebro compensa, entonces como tienen entrenamiento en los dos hemisferios, eso puede ayudarles a que su recuperación sea más pronta”, añade. “Se ha demostrado, además, que, en el caso de enfermedades neurodegenerativas como la demencia senil o el Alzheimer, estas se pueden retrasar. Además, se ha demostrado que las personas multilingües están mejor preparadas para la ambigüedad, pueden ser más abiertas a la diversidad, pueden llegar a ser más extrovertidos”.
Entonces, si bien es cierto que no se puede cerrar los ojos ante la tecnología, también es cierto que pensar que una máquina va a funcionar al 100 % sin que un traductor lo corrija, es un error, pues hablar inglés, francés o alemán, va más allá de sustituir unas palabras por otras, va en hasta encontrar el tono indicado de la conversación, su intención, su contexto, sus giros dialectales y regionales, y eso es algo que difícilmente la IA puede lograr.
Hablan los expertos
* Mónica María Arcos, líder de bilingüismo del Centro Tecnológico del Mobiliario SENA, considera que la IA está cambiando la perspectiva que se tiene frente al aprendizaje de un segundo idioma, pero nunca podrá igualarlo. “Mucha gente podrá convertir a este tipo de celulares en su mano derecha, pero hay que tener en cuenta que no todo el mundo tiene acceso a ellos, lo cual dificulta la interacción. Además, tengo la firme convicción de que siempre será necesario aprender otro idioma, pues una herramienta tecnológica nunca va a igual la espontaneidad de la fluidez del idioma, o sea, son ayudas que en su momento facilitan la comunicación y demás, pero solo hasta ahí, la necesidad de aprender un segundo idioma no se va a perder. Ninguna máquina puede competir contra el cerebro humano”.
* Dijo Antonio Moreno-Sandoval, catedrático de Lingüística y profesor del grado de Traducción e Interpretación de la Universidad Autónoma de Madrid, en un artículo de El Confidencial, que “la IA alucina. Se inventa cosas que suenan bien, pero comete errores. Te permite agilizar y son muy convincentes, por lo que tienes que ser un experto para descubrirlo. Pero, insisto, el riesgo está en la alucinación. El problema no es la IA, sino pensar que con ella sola el trabajo ya está hecho”.
*Para Adriana González Moncada, que también es doctora en lingüística, aprender un segundo idioma en tiempos de la IA no es algo obsoleto: “El mismo miedo apareció cuando llegaron los computadores. La gente decía: ‘No necesitamos escribir más’, pero todas esas herramientas tecnológicas y ahora la IA, lo que hacen es facilitar la comunicación, pero no son accesibles para todo el mundo. Le funcionan a quién tiene el teléfono y lo puede usar, y esto de por sí es excluyente. Además, hay que tener en cuenta que la IA no es 100% exacta en el uso e interpretación de las lenguas”.