La depresión y la ansiedad son dos enfermedades mentales que cada año suma nuevos pacientes a sus cifras. Según informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 4,7 por ciento de los colombianos sufre de depresión, lo que ubica al país por encima del promedio mundial (4,4%), y de octavo en América Latina, después de Brasil (5,8%), Cuba (5,5%); Paraguay (5,2%); Chile y Uruguay (5%); y Perú (4,8%).
Esta enfermedad es padecida por aproximadamente 322 millones de personas en el mundo, particularmente las mujeres (entre quienes es 1,5 veces más común que en los hombres), los jóvenes y los ancianos, especialmente los jubilados. Al año, señala la OMS, la depresión cobra la vida de más de 800.000 personas, sobre todo por suicidio.
Con relación a la ansiedad, la misma organización afirma que 250 millones de personas padecían en 2015 algún tipo de fobia, ataques de pánico, comportamiento obsesivo-compulsivo y desórdenes postraumáticos, y junto con la depresión, son dos de los trastornos mentales más comunes en el mundo, que anualmente le cuestan a la economía mundial 1 billón de dólares.
En 2017 se celebró el Día Mundial de la Salud, bajo el lema “Hablemos de la depresión”, como una oportunidad para movilizar a las organizaciones mundiales en torno a este mensaje como un componente vital para la curación de la misma.
Justamente, a propósito de estas dos enfermedades, en el #ExplíquemeDoctor de esta semana conversamos con el psiquiatra, Cristian Vargas Upegui, quien resolvió muchas de las inquietudes de los seguidores de EL COLOMBIAN en Facebook, y que se las mostramos a usted a continuación:
Definición y síntomas
¿Qué son la depresión y la ansiedad?
“La depresión es una alteración del estado de ánimo, las dos principales características son que hay ánimo triste durante la mayor parte del tiempo y dejan de disfrutar las cosas que le producen placer. Puede que no esté relacionada con un factor desencadenante.
En la ansiedad hay un estado de angustia, de desasosiego, de desespero, de incertidumbre, hay un aumento de la preocupación, pero no necesariamente debe haber ánimo triste o eliminación del disfrute por las cosas placenteras”.
Entonces, ¿puede ocurrir que una persona que esté muy eufórica sufra de ansiedad?
“Sí, no necesariamente uno tiene que estar en un estado de ánimo bajito para poder decir que la persona está sintiendo ansiedad. Por ejemplo, alguien puede sufrir un ataque de pánico en un concierto pero en los días anteriores su ánimo estuvo bien, disfrutando de las cosas que hace, motivado, durmiendo bien, pero estando en el concierto empieza con taquicardia, sudoración, miedo intenso a morirse, y no hay ánimo triste previo, entonces ese puede ser un tipo de trastorno de ansiedad sin que necesariamente haya un estado de ánimo bajito.
¿Cuándo la ansiedad se convierte en una enfermedad?
“Todos hemos sentido ansiedad ante cualquier situación que nos exige realizar rápidamente acciones para cambiar, como estar en un trabajo nuevo, pero la situación se va y baja ese nivel de tensión o de estrés. Cuando esa ansiedad ya es muy extrema, aparece sola sin que haya un factor desencadenante, produce mucho malestar o compromete el funcionamiento del día a día, es ahí donde aparece el trastorno de ansiedad. Y también hay diferentes trastornos de ansiedad, hay unos que dan mas en crisis como el trastorno del pánico y hay otros que son todo el tiempo, como la ansiedad generalizada”.
¿La depresión o la ansiedad pueden afectar los ciclos del sueño?
“Claro, no solamente altera los ciclos del sueño, sino los biológicos, la alimentación, el deseo sexual. A veces la gente empieza a automedicarse porque no duerme bien, cuando lo que hay detrás es un problema de ansiedad de depresión. Lo importante es preguntarse por qué alguien no está durmiendo, si es que el nivel de ansiedad está tan disparado que hay que ayudarle con psicología o de alguna otra manera a regular esos niveles de ansiedad, pero el sueño es uno de los síntomas cardinales”.
Tratamiento
¿Cómo se atiende cada una de estas enfermedades?
“Aquí hay una ventaja y es que las dos, dentro del punto de vista del tratamiento, tienen muchas similitudes, porque el tratamiento incluye dos componentes: el psicoterapéutico, para ayudar a modificar muchos de los pensamientos que normalmente lo llevan a uno a estar ansioso o deprimido, por ejemplo, en alguien que todo el día está pensando ‘no soy tan bueno en el trabajo’, el tratamiento psicológico puede ayudar a cambiar esa idea por una más neutral, como pensar ‘puede que tenga cosas difíciles en el trabajo, pero también hago cosas buenas’. El otro componente es el tratamiento farmacológico, que ayuda a disminuir esa carga ansiosa que puede tener cada persona”.
¿Se recomienda que todos los tratamientos vayan acompañados de este último componente?
“No necesariamente, en muchos de los casos donde la ansiedad o la depresión son leves, un buen acompañamiento psicoterapéutico puede ser suficiente. Pero cuando la persona no tiene ese acompañamiento o no puede ser garantizado y los síntomas van empeorando, sí necesitamos ambos tratamientos”.
¿Qué es lo mejor que una persona puede hacer para superar un episodio depresivo?
“Lo primero es contarle a alguien. No se sienta raro o débil por tener que decirle a alguien que usted tiene problemas del sueño, que está bajoneado. Lo mejor es buscar ayuda porque entre más se demore puede ser más difícil de tratar”.
¿Cuándo se debe ir a donde el psicólogo y cuándo donde el psiquiatra?
“En nuestro sistema de salud lo primero que uno puede hacer es ir a donde el médico general, porque incluso, en muchos casos, la depresión descarta muchas otras enfermedades. El médico evalúa y mira cuál es el tipo de profesional que necesita. No le dé miedo ni pena hacerlo, usted no será el primero ni el último que lo hace”.
¿Cómo asumirlo?
¿Cómo le hago entender a mis amigos que mi depresión no es una tristeza?
Las personas creen que la tristeza de la vida cotidiana es lo mismo que la depresión y que solamente va a mejorar llevándosela para un crucero o comprándole cosas. Algunas veces en las familias hacen mal porque dicen ‘ponga de su parte’, ‘vaya a misa’, ‘haga algo’, cuando ya sabemos que en la depresión hay cambios a nivel cerebral, en las sustancias con las que funcionamos, que hacen que para una persona sea muy difícil pararse de la cama o salir de su casa.
Debemos entender que así como nuestra rodilla se puede lesionar, nuestro cerebro también es un órgano y así mismo puede alterarse, y una de esas partes donde lo hace es en las emociones.
¿Si uno está cerca de una persona que se niega a aceptar que está sufriendo de ansiedad o depresión qué puede hacer?
“Primero: no crea que la otra persona va a cambiar, el que usted lo esté acompañando y esté al lado de esa persona es el primer paso.
Segundo: siempre debemos estar seguros de que no haya ideación de muerte, si eso pasa hay que actuar mucho más urgentemente y no dar tanta espera.
Tercero: antes de ponerse a criticar o a dar consejos, primero escuche, acérquese a la otra persona de la forma más humana, no le diga frases como ‘te estás enloqueciendo’, y péguese de síntomas como el mal sueño, la pérdida o ganancia de peso, un dolor recurrente, etc., para sugerirle a esta persona que vaya a donde el médico”.
¿Hay situaciones que lo hacen a uno más propenso a sufrir de depresión o de ansiedad?
“Influye la genética; hay familias que son mucho más propensas a sufrir de problemas emocionales, pero a eso también se le suma lo que uno aprende en la crianza o en el día a día, por eso es tan importante tener un ambiente laboral, familiar o escolar tranquilo, y buenas relaciones”.
¿Cómo prevenir la depresión y la ansiedad?
Si usted lo que quiere es prevenir estas enfermedades o controlarlas en un estado leve, debe:
- Realizar más ejercicio aeróbico: trotar, nadar, montar en bicicleta, entre otros.
- Tener una alimentación adecuada.
- Evitar el consumo de alcohol y drogas psicoactivas como la cocaína y la marihuana.
- Disminuir el uso de cafeína y bebidas energizantes.
- Organizar su tiempo, procurando siempre no añadir más carga laboral y disfrutar momentos de ocio.
- Hacer más actividades como meditación, yoga y relajación por medio de la respiración diafragmática.
Recuerde que estas son estrategias que pueden ayudarle si padece depresión o ansiedad en niveles leves, o si busca evitarla, de lo contrario visite a su doctor para que él le brinde el tratamiento más efectivo.