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La semana pasada se conoció, de parte del Dane, que la pandemia asestó un nuevo golpe a las condiciones de vida de los colombianos: 489.000 personas más ingresaron a la pobreza multidimensional en 2020. Eso significa que Colombia tiene cerca de nueve millones de personas que hacen parte de hogares con privaciones asociadas al bienestar y a factores estructurales que son vitales, como la salud, la educación y el empleo.
En el país, el indicador que más contribuyó a dicho aumento fue la educación, seguida del trabajo. Aunque ambas dimensiones dan cuenta de casi el 60 % del aumento en la pobreza multidimensional, la primera explica casi la tercera parte de dicho incremento: el 16 % de los hogares tienen privaciones originadas en asistencia escolar, cuando en el 2019 ese mismo porcentaje era tan solo de 2,7 %.
Este aumento de pobreza, sin embargo, no se reparte por igual, pues recayó especialmente en quienes habitan las zonas rurales. En 2020, el porcentaje de personas en situación de pobreza multidimensional en dichas zonas fue tres veces el de las cabeceras municipales del país. La principal razón que determinó este comportamiento fue la privación asociada al indicador de inasistencia escolar. El porcentaje de hogares en dichas zonas con carencias en ese indicador pasó de 4,6 % en el 2019 a 30,1 % en 2021, es decir, se multiplicó casi seis veces, sin duda resultado de la educación virtual, que no llegó a la mayoría en las áreas rurales.
Esto significa que el campo colombiano amplía las brechas existentes en relación con las ciudades. Llama la atención que, pese a los potenciales del sector agropecuario colombiano, no hayamos sido capaces de construir un desarrollo rural con más oportunidades y acceso a servicios esenciales y que, por el contrario, se aumentan y profundizan diferencias como estas de la pobreza multidimensional y la asistencia escolar.
La pobreza multidimensional en Antioquia se mantiene, en términos estadísticos, alrededor del 15 % con respecto a 2019. La pobreza multidimensional aumentó en la región del Pacífico (sin Valle del Cauca) y en la Central; la primera y la Caribe son las que mayor incidencia presentan. Al desagregar por dimensiones en Antioquia, la mayor contribución fue la correspondiente a educación (32,3 %), seguida de trabajo (31,6 %). Y, así como el resto del país, Antioquia debe ponerle especial atención a la asistencia escolar: después de la región Caribe y la Pacífico (sin Valle del Cauca), ella es la que presenta mayor porcentaje de hogares con privación por inasistencia escolar (15,6 %), incluso por encima de la región Oriental y la Central. A su vez, y de acuerdo con la Encuesta de Calidad de Vida de 2020, el 62,8 % de las personas entre 6 y 16 años reportó que la educación empeoró en Antioquia, porcentaje que está por encima del promedio nacional. Al mismo tiempo, solo el 23,7 % de los hogares rurales cuentan con internet. Antioquia debe ponerle especial atención a la educación, en particular la rural, después de estos resultados.
La pandemia dejó un país con más pobreza, tanto monetaria como multidimensional, y esta última se ha ensañado en especial contra las zonas rurales del país, a través de una alta inasistencia escolar debido al covid-19 y a la falta de internet y computadores. Hay una gran tarea pendiente en asistencia escolar y conectividad, en especial en las zonas rurales, y Antioquia no se puede quedar atrás. No dejemos ampliar más las brechas, es hora de repensar políticas y programas para el país rural