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Recientemente se publicaron dos encuestas que contienen información acerca de la intención de voto para las próximas elecciones presidenciales. Aunque las dos difieren en el tamaño de las poblaciones encuestadas, sí permiten sacar conclusiones de cómo está el partidor en una carrera que apenas comienza y en la que aún faltan definiciones, consultas y firmas por recoger.
Ambas encuestas coinciden en señalar que Gustavo Petro y Sergio Fajardo son los dos candidatos, respectivamente, con mayor intención de voto; la diferencia entre estos dos aspirantes a la presidencia es elevada (por encima del 10 %) y, en todo caso, muy por encima del margen de error. La encuesta de Invamer indica que Petro ve reducida su intención de voto con respecto a abril (inicio del paro) y que Fajardo viene perdiendo intención de voto desde noviembre, aunque en esta última medición prácticamente se mantiene igual. Petro derrotaría en cualquier escenario a todos los otros candidatos y Fajardo a todos los otros diferentes a Petro. Es decir, ambos candidatos, que curiosamente pertenecen a pactos y coaliciones, llevan la delantera en este momento.
Se comenta como resultado curioso, a partir de la encuesta de Invamer, el que el precandidato Rodolfo Hernández esté en tercer lugar de intención de voto; al tiempo que Juan Manuel Galán y Federico Gutiérrez aparecen en cuarto y quinto lugar, respectivamente. Sin embago, la encuesta de EcoAnalítica pone al precandidato Hernández en un sitio mucho más lógico, teniendo en cuenta el alto nivel de desconocimiento de su nombre, al situarlo de séptimo en intención de voto, con un poco menos de un punto porcentual por encima del margen de error. Y ambas encuestas indican que, por el momento, Galán y Gutiérrez se pelean el tercer puesto.
La encuesta de EcoAnalítica trae una información muy valiosa acerca de cómo se comportarían las intenciones de voto por partido político o alianza, y aquí surge una diferencia importante al considerar los precandidatos de manera individual: no habría diferencia en la intención de voto entre el Pacto Histórico y la Coalición de la Esperanza, si se tiene en cuenta el margen de error. Por su parte, la porción que corresponde a exalcaldes presenta el tercer grupo con mayor intención de voto, aún por encima del Centro Democrático, que tiene el cuarto lugar. Si se sumara la intención de voto por exalcaldes con la del Centro Democrático y la del Partido Conservador, se tendría una intención igual a la del Pacto o la Coalición. Es decir, se conformarían tres grandes grupos: uno más de izquierda, uno más de centro y uno más de derecha.
Llama la atención que, mientras la pandemia ha hecho resucitar las ideas liberales universales, el Partido Liberal tiene una intención de voto reducida a su mínima expresión, pues no aparece en la mencionada encuesta. Esta es una gran paradoja y señala la erosión de los partidos en Colombia.
Una pregunta que necesariamente hay que hacerse trata acerca del rol que podrán jugar los movimientos cristianos y religiosos en estas alianzas y elecciones.
Los resultados finales dependerán, en gran medida, de la manera como obre Duque en este año con el sol a las espaldas, pues el paro puso de manifiesto que hay cierto malestar e indignación contra el establecimiento, dadas unas condiciones objetivas generadas por la mayor pobreza y el desempleo que trajo la pandemia. Una economía con mayor crecimiento sostenido, más empleo y menos pobrezadebería ser la prioridad de este último año de gobierno para que puedan darse unas elecciones sin populismos ni tierras prometidas u ofrecimientos incumplibles y, por sobre todo, sin descontento social