Pico y Placa Medellín
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Las declaraciones recientes del ministro de salud y de la directora del Instituto Nacional de Salud (INS), aunque muy medidas y cautelosas, sugieren que Colombia se dirige hacia un cuarto pico en los casos del covid-19. El descenso en los contagios y muertes alivia porque está llegando a mínimos de hace un año o más, pero está dentro de lo previsto por el modelo epidemiológico del INS y debería continuar así hasta mediados de octubre.
Un nuevo aumento de esos contagios y muertes, un nuevo pico, depende de la velocidad con la cual se transmite el virus y del ritmo de la vacunación. Al respecto, la variante delta puede afectar el primer factor: si bien está creciendo, no hay todavía evidencia, de acuerdo con el INS, de su prevalencia. El ministro de salud, por su parte, dio a conocer en los últimos días un gráfico con corte al 1.° de agosto en el que la variante MU —variante que se detectó a principios de este año en Colombia y que causó el pico más fuerte en el país— sigue siendo la dominante, con 300.000 casos, de un universo de 400.000, y la delta se multiplicó, de 20.000 casos a 80.000, en los últimos doce días de julio, y es hoy la segunda en incidencia en Colombia. Aun así, el nuevo pico podría ocurrir entre octubre y noviembre.
El tamaño del pico, en términos de contagios y camas de cuidados intensivos, está muy condicionado por el éxito del programa de vacunación. Si este funciona bien, como hasta hace unas semanas, puede lograrse un mejor control de la pandemia. Pero, de forma desafortunada, el país frenó la velocidad que traía: de ser el cuarto país en América Latina con más población vacunada mediante esquema completo, ahora ocupa el décimo lugar, con el 29 % de la población vacunada.
La escasez de vacunas va en aumento. Faltan dosis en Medellín, donde se tuvieron que cerrar 54 puntos de vacunación de un total de 104. En Bogotá solo hay existencias para dos grupos de población. También han tenido ese tipo de dificultades los programas de vacunación de Cali y Barranquilla.
Se ha anunciado que el flujo de vacunas se va a normalizar a mediados de septiembre y que el Gobierno podrá cumplir su meta anual (35 millones de esquemas completos), si no hay mayores tropiezos. El problema es que la falta de vacunas puede causar un daño en la contención de la del nuevo pico.
La razón de la escasez de vacunas está en que varias farmacéuticas (Moderna, Janssen) fallaron en la entrega, pero también el mecanismo Covax de la Organización Mundial de la Salud. Está enrarecido el mercado de vacunas por los excesos de demanda, el acaparamiento por parte de algunos países y los problemas de capacidad instalada de algunas farmacéuticas.
Hay que insistir en que la pandemia no se ha ido, solo hay que mirar los ejemplos de los países que se relajaron antes de tiempo. Mientras eso sea así, es necesario mantener las medidas de bioprotección, preferir los espacios abiertos, el distanciamiento físico y el control de aforos. Eso, junto con la vacunación, limita el daño que puede hacer el anunciado nuevo pico.
Así como los responsables de la salud de los colombianos sugieren la llegada de un cuarto pico, también hablan de lo poco que falta para pasar la página de la pandemia, pero hay que hacer un esfuerzo. Si se logra un buen manejo con las campañas de vacunación y de comunicación, y si se refuerza el cuidado personal, se podrá volver a la normalidad.
Con todo, también hay que decir que el covid-19 ha demostrado tener cierto grado de impredecibilidad: no se puede dar nada por sentado