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Se están cumpliendo 70 años desde que la concesión de Mares revirtió al Estado colombiano, y se dieron las condiciones para la creación de Ecopetrol. Actualmente, Ecopetrol es la empresa de mayor tamaño en Colombia y, a lo largo de su historia, ha hecho contribuciones fundamentales a la balanza de pagos, por su peso en las exportaciones, satisface la demanda nacional de combustibles y provee seguridad energética.
Ecopetrol, como todas las empresas del sector en el mundo, resintió en 2020 la reducción en la demanda de petróleo como consecuencia de la pandemia que hizo colapsar el precio internacional del crudo, pero pudo resistir. Con la reactivación de la economía mundial y las restricciones a la oferta, el precio de referencia del barril Brent se recuperó (Desde 60 dólares por barril a principios de 2021 a 72 la semana pasada) y con ello se aliviaron las finanzas de la empresa, que tuvo un excepcional primer semestre en 2021.
Una vez superada la crisis provocada por la pandemia, aparece un nuevo reto para Ecopetrol: el de saber leer adecuadamente los cambios que se avizoran en la demanda de hidrocarburos, el corazón de su negocio. En efecto, el desarrollo del Acuerdo de París en la política pública y el cambio en las preferencias de los consumidores hacen que la demanda de combustibles fósiles se reduzca, con la excepción del gas natural. Una evolución prevista en los estimativos de las agencias internacionales especializadas.
El asunto es que el mundo está empeñado en la transición energética y eso lleva a la reducción en el largo plazo del consumo de hidrocarburos. Sin embargo, para un país como Colombia con las necesidades de recursos que tiene para satisfacer la demanda social, no existe la posibilidad real de dejar de sacar el petróleo del subsuelo, por lo menos mientras sea rentable hacerlo. No solo por su aporte macroeconómico, sino porque asegura el suministro de combustibles y apoya el desarrollo regional. Lo que sí se podría lograr es la producción de hidrocarburos con menos carbono para no perder participación en el mercado.
De otro lado, ante un negocio del petróleo no muy promisorio, Ecopetrol debe continuar en el camino de diversificar su portafolio. Por esa razón, resulta tan conveniente que ISA haga parte hoy del grupo. Ecopetrol adquirió una multinacional que está listada en la Bolsa de New York, que cuenta con 51 filiales y subsidiarias, y presencia en varios países de América Latina. Contar con ella le permite diversificar los riesgos de un mercado volátil e incierto, y entrar en un sector con mejores perspectivas como es el eléctrico.
En los próximos treinta años, la empresa centenaria se moverá en aguas totalmente distintas. Deberá haberse transformado en un ente energético que contribuya a la seguridad en el suministro de energía del país y continúe creando valor para sus accionistas y para la sociedad, no solo en Colombia sino en la región latinoamericana. En el entretanto, dan confianza los pasos que han tomado los directivos de la empresa para encarar ese porvenir, encaminándola hacia la diversificación y la descarbonización, para garantizar de esa forma su supervivencia y los recursos que genera para los colombianos. Larga vida para Ecopetrol, una empresa que se está adaptando a la transición energética y puede contribuir con su experiencia y capacidad a que ella se lleve a cabo de la mejor manera