¿Qué les pasa a los periodistas? No todos, pero sí a muchos. No contrapreguntan, pasan entero las respuestas de sus entrevistas, en particular si son gobernantes o grandes empresarios. ¿Tienen miedo?
El domingo es el Día del Periodista, uno de los dos que tenemos. Y sirve para pensar en lo que están haciendo medios y periodistas, sabiendo que es quizás el gremio que menos admite críticas y menos amante de la autocrítica.
Con tantos años de haber ejercido como periodista, nunca antes como en los últimos 15 años o algo así había estado tan entregado a los poderes político y económico. Tanto que hoy han ganado presencia fuerte los medios alternativos, que pisan duro y obtienen premios por su independencia, como lo hacen también medios universitarios cada vez más sólidos.
No entiendo a periodistas que comen, bailan y beben con sus fuentes, ni a los directores de medios de la mano de gobernantes y empresarios. Están perdiendo independencia, esa que se decía que era ajena a parte de los periodistas empíricos, que aprendieron y ejercieron el oficio sin pasar por la universidad.
“El periodismo no puede ser silencioso nunca: esta es su más grande virtud y su más grande falla”, expresó una vez Henry Anatole Grunwald, quien fuera editor jefe de Time.
En eso se falla. No hay que mirar lejos para aterrarse. Cómo no contrapreguntan a Mintrabajo en sus inquietantes propuestas laborales, cómo dejaron pasar la famosa Bodeguita de Fico, del exalcalde Federico Gutiérrez, tema que investigó un medio universitario, premiado por eso. Cómo abren micrófonos y páginas para que gobernantes y empresarios y políticos digan lo que quieren para establecer como verdad lo que no lo es.
Se olvidaron de la gente de a pie, a la que solo convocan en las tragedias. Para ellos no existe esa Colombia de la periferia si no es por el orden público y la corrupción. Los esfuerzos y dolores de la gente de ese otro país pasan desapercibidos y solo se acuerdan de ella para resaltar las obras que se les programan desde oficinas centrales sin considerar lo que piensan ni el modo de vida en las regiones.
Para los medios no son tiempos sencillos por el apretón económico y el reacomodamiento, no culminado, a nuevos retos tecnológicos pero eso no obliga a olvidar que el periodismo se debe a los débiles frente al poder y no solo a los de mayores recursos económicos.
Maullido: urge desestimular el uso de vehículos particulares en semana.