Por RAÚL E. TAMAYO GAVIRIA
En la primera página de este periódico en el siglo pasado salía un recuadro que decía “Busque en este diario la noticia que desee”.
Cierto día llamaron por teléfono a la Dirección del periódico y una voz preguntó:
--Oiga señorita, ¿ustedes por que no publicaron la muerte de Tirofijo?
Lucila Velásquez, que era la secretaria de la Dirección, respondió:
--¡Pues porque Tirofijo no ha muerto!
--¿Entonces para que dicen que busquemos la noticia que queramos?
Ayer me levanté, como siempre, a abrir las páginas de EL COLOMBIANO, con el deseo de ver en las noticias el fin del coronavirus, la apertura de fábricas, iglesias, teatros y restaurantes.
Sobre todo, aspiraba ver que no era cierta la orden de encerrar al expresidente Álvaro Uribe Vélez, como a un criminal, sino que se le rendiría un gran homenaje por todo lo que este ilustre colombiano ha hecho por su patria y por todos los colombianos.
Pero no. No ha pasado la pesadilla. El “decano de la prensa antioqueña” EL COLOMBIANO, ya no saca el recuadro de “buscar la noticia que desee”. Se cansó de no poder dar noticias buenas. Seguimos vivos en una realidad que no entendemos. Los matones, secuestradores, genocidas y violadores de niños, que Álvaro Uribe en su gobierno persiguió, con la ayuda de unas Fuerzas Armadas respetadas y queridas, para proteger a los colombianos, ahora son parte del Congreso y de su mesa directiva, mientras al expresidente se le da la casa por cárcel, negándole la posibilidad de defenderse en libertad de unas acusaciones no comprobadas y quitándole su derecho constitucional a la presunción de inocencia.
Dice el exmagistrado del Consejo de Estado Luis Fernado Álvarez, ayer en EL COLOMBIANO pag. 23 “Teoría Dinámica del Derecho y el Caso del Presidente Uribe”: “No se niega el principio de igualdad ante la ley por el hecho de juzgarse con rasero diferente a quien es diferente”. Y está claro que Uribe Vélez no es solo diferente, es un hombre a quien le debemos mucho y por eso lo admiramos.
Y por supuesto que somos diferentes. En las multitudinarias manifestaciones que no vimos en la prensa, pero si en todas las redes sociales, desfiles interminables de bicicletas, motos, automóviles, buses, con banderas, pitando y gritando vivas a Uribe. Peatones entonando el himno nacional, protestando contra la Corte Suprema, por la orden contra el expresidente, calles cerradas por el gentío en todas las ciudades grandes de Colombia y no se vio ni un policía atacado, ni una vitrina quebrada, ni paredes pintadas.
Claro que somos diferentes, estas no fueron manifestaciones petristas ni de izquierdistas ni de Fecode ni de comunistas cubanos. Era gente de bien protestado por la detención de un bienhechor del pueblo, hoy mártir de la justicia colombiana.
Ñapa: Comparto con mis lectores mi pesar por el cierre de El Mundo. Es muy lamentable que se silencie un periódico. Muchas veces lo combatí desde mi columna por diferencias políticas, lo siento por mis colegas amigos: Humberto López, Nacho, Juan Paz.