Estación Sospecha, en la que habita la más variada fauna de personajes, desde señoras gordas con dinero y hombres que bajan a los infiernos sin soltar el sombrero hasta principiantes de poetas y ladrones de cuadros que se enredan con el botín, pues en este mundo de los detectives privados (gente que llega al oficio por azar) todo es posible, desde la magia y los efectos nocivos de un aria cantada con alguna nota discordante hasta el delirio de una investigación en la que a cada momento se embolatan las pistas, los referentes y las cuentas. Y es que en Rambert y Tornado todo se vuelca de derecha a izquierda, como en un trancón con autos y motos, y del arriba se pasa al abajo entre inventarios de pecados mortales y veniales, burlas varias y sustos....