El tema de la movilidad en la zona occidental de la ciudad, problema que se pretende resolver con un metro ligero, es un asunto de la mayor trascendencia y como tal, se debería estudiar otra alternativa técnica, más económica y ambientalmente amigable como lo exige la buena práctica de la ingeniería y así encontrar una mejor solución, pues se trata de maximizar los impuestos que pagamos para la ejecución de las obras públicas.
Imperdonable no lograr un mejor aprovechamiento del limitado espacio público de la carrera 80 para construir un monorriel elevado en los 13,25 kilómetros, el denominado skyrail en vez del metro ligero concebido y estimado en $3.54 billones. El skyrail es un sistema que garantiza seguridad y eficiencia en consumo de energía y opera sin las limitaciones que impone un tranvía y a un costo mucho menor, no en vano se ha convertido en tendencia global.
Se trata de un tren conformado por vagones que ruedan sobre vigas apoyadas en columnas en T construidas en el separador central y cuyas estaciones, a modo de plataformas livianas se pueden situar en las glorietas; una excelente solución que permitiría conservar la única vía que para la movilidad representa la carrera 80, una arteria vital para la zona occidental, pues el proyecto vigente la suprimiría al quedar una sola calzada que disminuiría la capacidad operativa a menos de la mitad, y por ende el derecho de acceso de residencias, edificios y el comercio en general.
Las ventajas comparativas entre los dos sistemas: empieza por un costo inferior y la disminución en tiempo de construcción en un 50 %; así lo confirma un estudio preliminar elaborado por una compañía multinacional americana de reconocida solvencia técnica, experiencia y de muchos proyectos en operación en varios países como los Estados Unidos, China, Brasil, etc.
Un segundo piso vial sobre la vía actual eliminaría los problemas de accidentalidad que hoy registra el Tranvía de Ayacucho, que dicho sea de paso, eliminó todo el tráfico que antes de su construcción movilizaba esa vía hacia Buenos Aires y el oriente.
Sería un nuevo corredor exclusivo, de más bajo costo de construcción, operación y de mantenimiento por la menor intervención del terreno, reduce el plazo de ejecución por el uso de elementos prefabricados, y la no interacción con los otros modos de transporte garantiza mayor velocidad de operación, tiempos de viaje y, desde el punto de vista ambiental, una mejor contribución al paisaje urbano.
Aún es tiempo de efectuar un replanteamiento a fondo del proyecto, modificar los pliegos y condiciones de participación de proponentes durante el proceso licitatorio para la construcción del proyecto y que no sea demasiado tarde para lograrlo