Como en el pasado y como en otras latitudes, al final del día el rumbo de las naciones lo marca la fuerza (violencia) concentrada y organizada en sus Fuerzas Militares. De no ser así, los países pueden estallar en los mil pedazos de la violencia generalizada o en el fanatismo institucional sectorial o guerra civil.
El ejemplo vecino es paradigmático: más del 90 % de los ciudadanos no quieren un régimen comunista, sin embargo una camarilla marxista leninista insiste en imponerse con el apoyo de unas FF. MM. a las que han logrado manipular, aplicando la maledicencia de que los Coroneles son de la Patria y los Generales del Gobierno, aquellos se controlan con lemas y juguetes de guerra, estos con caudales.
La educación, no el entrenamiento, es lo...