Por Armando Estrada Villa
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Los términos izquierda-derecha constituyen calificación identificadora de un conjunto de ideas y actitudes políticas contradictorias, que sirven para comprender el mundo político y suministrar orientación a las personas para que tomen partido, a la vez que funcionan como mecanismos de comunicación. Los temas políticos, económicos y sociales que han llevado a la división entre los dos polos son: la intervención del Estado en la economía, el papel del mercado, los límites y condicionamientos de la propiedad, el trabajo, las relaciones del Estado y las iglesias, la libertad y los derechos colectivos, la igualdad y la justicia social, el rol de instituciones como la familia, la religión y la nación y la defensa o cambio del orden establecido, entre otros.
En Colombia, los asuntos sobre los que han existido contradicciones que permiten hablar de izquierda y derecha democráticas, unos ya superados y otros de palpitante actualidad, son: la función social de la propiedad, el papel del Estado en la economía, los derechos de la mujer, el matrimonio civil, el divorcio, la planificación familiar, el aborto, las relaciones iglesia-Estado y en la actualidad el tratado de paz, la legalización de las drogas sicoactivas, la fumigación de los cultivos ilícitos, las privatizaciones, la protección del medio ambiente y el fracking, el establecimiento de la renta básica y hasta las recientes elecciones en Estados Unidos.
El debate político en las democracias sigue basado en la dicotomía izquierda-derecha, pero es real que en todo partido o movimiento conviven factores de izquierda y de derecha, significando la calificación de izquierda o de derecha el predominio de esos factores, lo que significa que no siempre prevalecen las posiciones puras o absolutas, los extremos, que buscan llevar hasta las últimas consecuencias sus ideas y programas, lo que da lugar a posturas intermedias o centristas de derecha o de izquierda.
Así lo reconoce Bobbio: el centro izquierda está constituido por “doctrinas y movimientos a la vez igualitarios y libertarios” y el centro derecha por “doctrinas y movimientos a la vez libertarios y no igualitarios, que, con respecto al ideal de la igualdad, se afirman y se detienen en la igualdad frente a la ley”. Actitud que comparte Duverger: “el centro no es otra cosa que la agrupación artificial de la parte derecha de la izquierda y de la parte izquierda de la derecha”.
De esta manera, el centro significa posición ideológica moderada que se pretende intermedia o equidistante en relación con los polos de izquierda y de derecha. Según su cercanía a las posturas de izquierda o de derecha, los partidos de centro conforman el centro izquierda y el centro derecha, que ganan protagonismo en épocas de crisis institucionales, fuertes enfrentamientos sociales o en casos de confrontación aguda de los dos extremos políticos, cuando soluciones radicales no tienen ninguna viabilidad.
Así, centro es un término que se utiliza para expresar moderación política en contraposición con el extremismo, que, de acuerdo con el siempre variable contexto político, permite que los partidos centristas pueden mostrar preferencia por el cambio o la conservación, por el crecimiento o la equidad, por el libre mercado o el intervencionismo estatal. Son agrupaciones políticas sin dogmas fijos, para las que no hay una sola verdad en materia política o económica, y consideran que la libertad de debatir sobre los diferentes temas puede ayudar a construir convivencia.