Hoy domingo, día en el que elegiremos el futuro de Colombia, debemos ser conscientes que el nuevo presidente tendrá la gran responsabilidad de garantizar las necesidades más básicas de sus habitantes en territorios muy diversos y desprovistos muchas veces de toda capacidad para garantizar la vida de las futuras generaciones.
Dejaremos de tener territorios pobres sólo cuando sus ciudadanos adquieran las habilidades de aprovechar de manera racional y sostenida los recursos naturales que proveen bienes y servicios como el alimento, agua potable o energía, en el largo plazo, necesario para la supervivencia de las próximas generaciones. Sólo en ese momento, podríamos afirmar que los colombianos somos ricos, el resto es pura mentira. No es suficiente...