Los eventos políticos de 2016 trajeron sorpresas para una mayoría de líderes políticos, analistas, orientadores de la opinión pública y, en general, ciudadanos atentos. Guiados por sus preferencias o expectativas sobre el curso que los acontecimientos deberían tomar, hicieron proyecciones y concluyeron que todo ocurriría según su voluntad. Pero los deseos y la realidad no siempre se acompañan, y con frecuencia esta los contradice. La voluntad se convirtió en capricho y en negación de los hechos objetivos y de las reglas de juego, desde Colombia hasta España, pasando por Estados Unidos y Gran Bretaña. Estos son los cuatro casos que interesan y tienen en común una tendencia propia del siglo XXI, como también de la era posterior a la tesis del...