Dos destacados columnistas de este periódico, David Escobar y Jorge Giraldo, se refirieron recientemente a una conversación inédita sobre nuestro presente y futuro. El ejercicio de Tenemos que hablar, Colombia, por quiénes lo desarrollaron y por su naturaleza.
Las mejores universidades, públicas y privadas, y el mejor centro de pensamiento del país, la Fundación de Ideas por la Paz, realizaron, enhorabuena, tal ejercicio de democracia deliberativa sobre el país. Desde metodologías rigurosas de conversación ciudadana.
Escaso el ejercicio, porque en general el cómo vamos como sociedad está asociado a la percepción, a la fotografía, de cómo nos va a cada uno de nosotros. Tenemos que hablar, Colombia no es una encuesta de percepción: es una conversación rigurosa, amplia y pertinente, de muchas y diversas voces, sobre qué nos preocupa y qué hacer colectivamente por una nación para vivir con esperanza y sin miedo. Los resultados son alentadores en el ser y bien exigentes en el hacer, desde la perspectiva de una Colombia más digna.
Los resultados esenciales de las conversaciones los interpretan muy bien los columnistas. D. Escobar, director de Comfama, quien es fiel al principio del optimismo como una obligación moral de los buenos dirigentes, lee el ejercicio en sus virtudes. Los colombianos creemos en nuestra Constitución. No creemos —ajenos a nuestros países vecinos— que haya que “reconstituir la patria”. J. Giraldo, intelectual pragmático de Eafit, coincidiendo con Escobar, va más allá y se pregunta: ¿quién retomará todas esas conversaciones para volverlas agenda y gestión públicas?
Los dos fueron muy prudentes en el qué hacer, dada su alta capacidad intelectual e institucional de influencia social.
En momentos tan difíciles como los de la pandemia, la Universidad Eafit, líder de la iniciativa, y Comfama me invitaron a conversar sobre sociedad y postcovid. Fruto de ese ejercicio resultó un mandato: los tiempos demandan pasar de conversaciones públicas a decisiones públicas. No solo pensar, sino ser parte activa de una transformación desde el conocimiento. ¡Qué refuerzo encuentran Eafit y Comfama para liderar agendas ciudadanas por un mejor país en las conversaciones de Tenemos que hablar, Colombia! Tienen la capacidad para convocar al resto de universidades, centros de pensamiento, cajas, fundaciones, para que, superando el umbral de la divulgación científica, conecten con las mentes y agendas de los tomadores de decisiones públicas.
Promoviendo construcción de agendas ciudadanas locales, como escenarios de democracia deliberativa, en donde sean igualmente importantes los derechos y los deberes; escuelas o programas para jóvenes, donde se renueve la concepción y la ética de la participación en los destinos de la sociedad; propiciando laboratorios ciudadanos de innovación social; incentivando redes de cooperación o nodos estratégicos de sociedad civil para resolverlos; dando un especial espacio a la cultura y las artes; fortaleciendo fondos y promotores en esta dimensión, dada su capacidad de construir sociedad, como lo vimos en la pandemia.
Convertir a todas las instituciones mencionadas en mediadoras activas de un movimiento prosocial amplio, por agendas ciudadanas por un mejor país