En cualquier latitud, el poder es el mismo y todas las fuerzas compiten por acceder a él. Es una realidad inescapable, que define el curso de la vida social y genera todo tipo de interacciones entre las personas. Sea de tipo político, económico, social o religioso, el poder se manifiesta en todo tiempo y lugar. El contexto, sin embargo, será siempre diferente, y entenderlo es decisivo para comprender por qué hay sociedades más proclives a la violencia que otras, o por qué algunos países logran construir un camino permanente hacia la estabilidad política y la prosperidad económica, y otros fracasan.
Los espacios mediáticos, académicos e, incluso, los de decisión política, padecen con frecuencia una dificultad para asimilar e interpretar los cambios...