Durante cuatro años he publicado mi modesta columna Vigía, gracias a la generosidad de esta casa editorial que me ha acogido sin reparo alguno. Como muchos otros opinadores, he sido aplaudido, criticado e insultado por mi posición de dura crítica a los acuerdos de La Habana, siempre desde el punto de vista de la Seguridad Pública y la Defensa Nacional.
Pero la vida tiene sus rumbos y este será mi último opúsculo en este prestigioso diario. Con el visto bueno del expresidente Uribe y de las directivas del partido, he puesto mi nombre a consideración de un electorado que en democracia y votaciones libres, si no es que el gobierno de turno se inventa cualquier marrullería para suspenderlas o posponerlas, decidirá cuál de los tres militares que estamos...