Tengo recuerdos de algunas tertulias de Manuel Mejía Vallejo en el parque de Jardín sobre la carrera Córdoba, al pie del Hotel Jardín que era el único en los tiempos ya viejos de fines de los años setenta y principios de los ochenta, antes de que la guerra espantara a todo el mundo. Juntaban mesas de algún negocio y se bebían la conversa una veintena de invitados. Aquello era exactamente en la diagonal opuesta a la casa donde pasó su infancia el escritor antes de irse a Medellín a estudiar.
Los paisajes y las gentes, los apegos y las violencias de buena parte de la obra de Mejía Vallejo están en Jardín y en lo que se ve desde allí, que es muy extenso. No muchos saben que Balandú es Jardín, que la casa de las dos palmas queda en la vereda Santa...