Este pasado domingo 6 de diciembre el chavismo sufrió su primera gran derrota electoral en casi quince años de control sobre el gobierno y las instituciones venezolanas. En unas elecciones menos controversiales de lo que muchos advertían y otros esperábamos, la Mesa de Unidad Democrática, el grupo político que reúne a los partidos de oposición, ganó al menos 110 escaños en la Asamblea Nacional de Venezuela.
La derrota del oficialismo del presidente Nicolás Maduro estaba anunciada. El desgaste político de una década y media del proyecto político de extrema izquierda y los pobres resultados en materia de gobernabilidad y desempeño económico del país parecían condenarlo. Y aunque el voto es todavía muy reciente para medir la respuesta del chavismo...