Después de cuatro años de negociación entre el Gobierno y la organización terrorista de las Farc, los términos y condiciones de la misma finalmente han comenzado a tomar un camino sensato, en donde el Estado democrático tendrá la oportunidad de mantener su legitimidad. En el ámbito de la negociación de conflictos violentos, es común el error (usualmente con consecuencias muy graves para el futuro de una sociedad abierta) de establecer equivalencias entre el Estado y los actores ilegales que le disputan el poder, como si en el terreno práctico se tratara de un intercambio de posiciones entre dos partidos políticos o entre organizaciones que aceptan las reglas de juego.
Desde el inicio del proceso, en 2012, se partió de esta premisa falsa, que...