Alejandro Ordóñez Maldonado nació en la ciudad bonita en el año de 1955. Eso nos dice Wikipedia sin precisar el día o el mes. Es un abogado, político, jurista y filósofo del derecho adscrito al Partido Conservador Colombiano, agrega la enciclopedia libre.
El menor de cinco hermanos, es hijo de Mary Maldonado y Miguel Ordóñez, “un empresario y antropólogo autodidacta que construyó una fábrica de galletas llamada La Aurora, donde Alejandro fue asistente de hornos, trabajó en el laboratorio, la mezcladora, la cortadora, la laminadora, y el almacén. Ordóñez vivió su juventud en la casa familiar contigua a la fábrica de galletas, en su ciudad natal y como era costumbre disfrutaba de la recolección de guayabas y de la caza de hormigas culonas”, agrega la página web que es editada colaborativamente por los usuarios.
Lo que no cuenta su perfil de Wikipedia, ni siquiera en el subtitulo de “Polémicas” es que el actual Procurador, en su juventud, fuera de recolectar guayabas y cazar hormigas culonas, también solía asistir a quemas de libros que consideraba paganos, y se dedicaba al ataque de los ideales de la democracia liberal que consideraba un camino seguro al comunismo ateo.
Me explico.
Está documentado, más no mencionado en Wikipedia, que el 13 de mayo de 1978, a 15 días de cumplir 24 años, el hoy Procurador General de la Nación se dio cita en el parque San Pío X, a menos de dos kilómetros de La Aurora, para hacer parte de la ceremonia de quema de libros catalogados como inmorales y pornográficos.
Pero no solo se queda ahí. Un año después, Alejandro Ordóñez, de 25 años, presentaba su tesis para graduarse de abogado de la Universidad Santo Tomás de Bucaramanga.
“Presupuestos Fundamentales del Estado Católico” es el título del manuscrito de juventud del Procurador, escrito en 1979, en el que hay numerosas descalificaciones al liberalismo por alejar al Estado del propósito de la veneración de Dios, y también ataques a los judíos, a quienes culpa de la muerte de Jesús.
Su tesis reza: “el valor de este trabajo es establecer la existencia de un derecho político católico y la necesidad de volver a él”.
Ahora nos enteramos que, siete años después de su tesis, Alejandro Ordóñez apoyó la existencia de grupos de autodefensa públicamente. El ahora Procurador dijo que “no podemos desconocer que las autodefensas se ajustan a las normas de la moral social, del derecho natural y de nuestra legislación positiva. Pensar lo contrario es, por decir poco, una absurda ingenuidad”.
Alejandro Ordóñez, en ese entonces concejal de Bucaramanga, tenía 32 años y las autodefensas ya eran la organización criminal y terrorista que conocemos.
Es importante actualizar la sección de “Polémicas” de su perfil de Wikipedia. Ya que lo que demuestran sus declaraciones, la foto de la quema de libros y su tesis, es que Ordóñez ha moderado las formas pero siguen conservando las convicciones. Y eso pasa con la mayoría de los que han justificado y promovido el paramilitarismo, el antisemitismo o la unión de la Iglesia y el Estado.
Lo cual no es un delito, pero si un peligro latente, puesto que es Ordóñez quien tiene la función, como Procurador, de garantizar el cumplimiento de la Constitución y de principios incluidos en ella, que son los mismos que atacó en su juventud.