Las sociedades contemporáneas se encuentran en la encrucijada entre defender y promover las libertades civiles y políticas, o contribuir a su destrucción. Además, viven la contradicción más grande desde las grandes revoluciones liberales de los siglos XVII y XVIII: los papeles se han invertido, y la libertad parece valer más allí donde escasea o se ha negado por completo, que en los países presumiblemente más abiertos y prósperos del mundo. Repasando hechos internacionales y algunas columnas de opinión, leía sobre una nueva ola de protestas en las principales ciudades de Irán, contra la rigidez del régimen teocrático de los Ayatolas y sus guardianes de la Revolución Islámica de 1979, y reclamando mayor apertura del sistema político. Al mismo...