Por Enoris Restrepo de M.
Tal vez uno de los síntomas más graves del deterioro de una sociedad es la decadencia de la calidad de la justicia con la que se rige. Más grave aún es que la justicia se ponga al servicio de una determinada ideología. No tenemos que ir muy lejos para ver cómo el aparato judicial de nuestra vecina Venezuela persigue a todo quien no comparta la ideología del dictador Maduro.
Aquí no estamos muy lejos, es bastante evidente la forma como la justicia selecciona a quien castiga y los delitos de quien ignora. ¿Cómo se financió la segunda campaña del presidente Santos por parte de Odebrecht y a cuál magistrado le interesó eso? Ver cómo ignoran el asesinato de Álvaro Gómez Hurtado, la comentada financiación de la mafia a la campaña del expresidente Samper, quién investiga cómo se gastan el dinero algunas “fundaciones” capitalinas, ligadas a políticos liberales y de toda clase de partidos. Basta con ver la condena de 17 años que le impusieron a “Uribito” sin haberse apropiado de un solo peso y ojo a la irrisoria condena que tal vez le darán a los más temibles asesinos y violadores de niños miembros de las Farc.
Los pecados de los políticos de izquierda son veniales, simplemente no merecen siquiera ser investigados. ¿Qué tal que el político que aparece en un oscuro video contando fajos de billetes con una sonrisa de satisfacción hubiese sido del Centro Democrático? ¿Qué tal que hubiese sido un senador del Centro Democrático el que siendo presidente de una fundación hubiese contratado con el Estado? Un tribunal de Chocó nos acaba de condenar a todos los colombianos a pagar una enorme cifra por el horrible hecho de Bojayá y en la misma sentencia no exige ni un peso a los verdaderos autores.
Hemos visto muy recientemente fallos y posiciones de algunos magistrados muy sesgados de ideología, como lo que tiene que ver con el glifosato que es un depredador del medio ambiente si se usa para perseguir los cultivos ilícitos, pero para los alimentos que consumimos como el maíz, el frijol, etc. ahí sí no es dañino. Muchos colombianos apoyamos las justísimas observaciones a la intocable JEP, en especial la que pide que los delitos sexuales cometidos contra mujeres y niños por los “honorables” guerrilleros no fuesen premiados con condenas irrisorias por parte de la JEP.