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Por Juan José García Posada - juanjogarpos@gmail.com
Cerrar por cuatro semestres el ingreso de nuevos alumnos en las facultades de comunicación, abrir desde universidades, agremiaciones y medios un proceso de transformación curricular para adoptar un plan básico de estudios y restablecer un marco ético, legal y conceptual para la profesión. Deben ser los tres pilares del periodismo siguiente. Los propongo ahora cuando se abrió, con motivo del 9 de febrero, una semana que debe ser de reflexión y autocrítica, mucho más que de celebraciones y efusión congratulatoria.
El periodismo colombiano es bueno, es en gran parte confiable, pero es mejorable y debe despojarse de una cierta arrogancia inveterada y una tendencia secular a soslayar la autocrítica. Escribo en mi condición de periodista con más de cincuenta años de trabajo en la edición, la información, la opinión y la docencia. La jubilación no es óbice para mantener vigencia y comentar en esta columna sobre la realidad y los riesgos y posibilidades de esta actividad profesional entrañable, al margen de unos desordenados escritos memorísticos que ahí van. Que el periodismo debe replantearse, no está en discusión. Del porqué, para qué, cómo y demás circunstancias es de lo que se trata al recomendar una tarea renovadora que no debería aplazarse.
La congelación del ingreso de nuevos estudiantes por al menos cuatro semestres permitirá que al concluir el trabajo reformador se matricule una promoción que estrene los cambios, la nueva organización académica y la instauración del gran proyecto, sin contratiempos ni ajustes organizativos en los calendarios. Mientras tanto, a los aspirantes en suspenso podrían ofrecérseles programas propedéuticos que faciliten la asociación con otras disciplinas esenciales como la filosofía, la historia, la filología y la ciencia política, que bien podrían integrar una suerte de nueva escuela o nuevo saber complejo de naturaleza profesional.
Primero que todo, debería reanudarse una discusión muchas veces aplazada sobre la cultura profesional del periodismo, sus bases filosóficas, éticas y jurídicas, su metodología propia y singular y su enfoque adecuado para el manejo de la tecnología. Es necesario retomar el estudio de la cientificidad de la profesión, a la luz de propuestas teóricas de la pertinencia de las de Otto Groth sobre el periodismo como actividad científica dotada de cuatro condiciones básicas y distintivas, la actualidad, la universalidad, la periodicidad y la difusión.
Tres bases de discusión deben ser ineludibles: 1) La dimensión hermenéutica del periodismo, con tesis como las de Gadamer. El periodista debe ser un hermeneuta de la realidad, un intérprete, un buscador de sentido. 2) La naturaleza histórica del periodismo y la fuerza de la narración literaria. Volvamos a las ideas de Mac Bloch y la Escuela de los Anales. 3) El periodismo sostenible hacia el futuro y su papel transformador ante la nueva revolución industrial, la inteligencia artificial y el trabajo del ser humano en el escenario de las nuevas profesiones.
Les dejo estos apuntes, con motivo del clásico 9 de febrero, a mis colegas, profesores, alumnos y lectores. Sintetizan una propuesta de periodismo siguiente.