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La necesaria paz

Debemos darnos cuenta de que Colombia, como lo digo antes, es de los países más privilegiados del universo, que la Providencia nos ha dado todo y que, hasta ahora, no hemos sabido aprovechar esos privilegios.

16 de febrero de 2025
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  • La necesaria paz

Por Juan Gómez Martínez - opinion@elcolombiano.com.co

Llevamos todos los años de la vida democrática en Colombia buscando la esquiva paz. Las guerras partidistas, las diferentes guerrillas, los grupos mafiosos productores y exportadores de drogas asesinas y tantos otros que han actuado contra la paz y la estabilidad democrática en nuestro país. A pesar de todos esos años perdidos, debemos seguir buscando la paz que nos traerá bienestar, empleo para todos, crecimiento económico y tantos beneficios que hemos perdido por las absurdas guerras que hemos padecido. Colombia, sin el flagelo de la violencia en sus diferentes formas, podría llegar a ser el país ejemplo para el mundo. Tenemos todas las riquezas naturales que la Providencia nos ha brindado, pero no hemos sido capaces de aprovecharlas. Tenemos tierras sin cultivar que darían alimentos para toda la humanidad, aguas y montañas para la generación de energía limpia, hidrocarburos para la movilidad y aprovechamiento para otras actividades, ríos en abundancia para las comunicaciones internas y para el intercambio con los países vecinos, dos mares para el abastecimiento y el comercio mundial, en fin, Colombia es un país privilegiado por la Providencia y, lo grave, es que no hemos aprovechado ese privilegio que hemos despreciado.

Lo anterior, lo digo para copiar del libro “Esperanza”, autobiografía del Papa Francisco, las palabras del sacerdote Toufic Bou Merhi en la ciudad de Tiro, cerca de Beirut, dirigiéndose a las armas: “Queridísima bomba, te lo suplico, déjanos en paz. Queridísimo misil, no estalles. No obedezcáis a la mano del odio. Me dirijo a vosotros porque los otros oídos están tapados, y los corazones de los responsables se han endurecido, y la brutalidad se ha extendido en el trato de las personas. Así que os lo ruego, escuchadme vosotros. Os llaman bombas inteligentes; sed más inteligentes que aquellos que os manejan”.

Con la violencia que padecemos, con los odios entre hermanos, con los corazones endurecidos, seguramente no llegaremos a conseguir la paz. Hagamos los rencores a un lado, pensemos en el futuro de la Patria, en el futuro de nuestros hijos, de nuestros hermanos y en el de todos los colombianos.

Habría que empezar por el gobierno que eligieron, que ese gobierno sea de verdad para todos los compatriotas, que los rencores que todavía lo acompañan pasen al olvido, que no haya discriminaciones. Que la empresa privada se fortalezca y que genere más empleo, que su producción pueda llegar a todos los países de mundo, que la posición geográfica de Colombia, en el centro de los países desarrollados, sea un factor de verdadero desarrollo.

Esos sueños que me acompañan, quisiera que se volvieran una realidad para el beneficio de los compatriotas y para el servicio del mundo entero. Debemos darnos cuenta de que Colombia, como lo digo antes, es de los países más privilegiados del universo, que la Providencia nos ha dado todo y que, hasta ahora, no hemos sabido aprovechar esos privilegios.

Pensemos más en Colombia y en su pueblo necesitado de la mano amiga de los dirigentes.

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