En la columna que escribí para El Tiempo este domingo destaco cómo el ejercicio responsable del poder blando como parte de la política exterior de Estados Unidos ha contribuido a la estabilidad de la economía mundial y cómo puede afectarla muy negativamente si el gobierno de ese país opta exclusivamente por la demostración de fuerza.
En forma similar, puede ser más efectivo y potencialmente menos dañino en un esquema doméstico de gobierno – oposición, que los poderosos, tanto en el gobierno como en la oposición, consideren la posibilidad de ejercer su poder con algún grado de moderación y un componente altruista que permita renunciar a posiciones intransigentes en temas que no se prestan al consenso, y hacer acuerdos en los que se pueden hacer...