Viviendo del millonario negocio de la coca y la marihuana, los indígenas, que no sobrepasan los 600 mil en todo el territorio mas los campesinos, negritudes y colonos, exigen hoy lo mismo que solicitan desde hace 30, 20 años: vías, escuelas, puestos de salud, un mínimo digno vivir. El Estado no cumple por disfuncional y corrupto. El pueblo protesta y paraliza la región y el Gobierno de turno envía sus tropas.
Legalizadas desde La Habana, las organizaciones paramilitares – tipo militar- denominadas Guardias Indígena o Campesina o Cimarrona, enfrentan con garrotes a nuestros soldados y policías.
Nada que hacer. Imposible disparar. Charlas, diálogos, advertencias, conminaciones, insultos. Cuando el ambiente se caldea, los jóvenes encuadrados, organizados,...